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La misa fue celebrada
por Monseñor Antonio Arcari, representante del Estado Vaticano
en Honduras, quien se mostró conmovido ante el viaje sin retorno
del máximo líder de la Iglesia Católica a nivel mundial
“ya que nuestro espíritu está sacudido por el dolor
por la partida de nuestro Juan Pablo II”.
“Durante más de
26 años el Sumo Pontífice siempre invitó a seguir
a Cristo ya que es el único camino y esta debería de ser
la única esperanza para los feligreses”, dijo Monseñor
Arcari.
En una acción inusual
en la celebración de una misa, el Nuncio Apostólico, permitió
al Presidente Maduro hacer uso de la palabra para dirigirse a la feligresía
presente en el templo católico y la que seguía la ceremonia
a través de la televisión.
El mandatario hondureño
expresó que el Papa Juan Pablo II fue un infatigable luchador por
la paz internacional, que se ganó el respeto y el reconocimiento
de todos los ciudadanos del mundo.
Recordó que la visita
de su Santidad a Honduras, el 8 de marzo de 1983, constituyó una
enorme alegría para el pueblo hondureño y que en el Santuario
de Suyapa, el Papa Juan Pablo II abogó por una vida más
digna para los trabajadores y por una unión más espiritual
en el seno de la familia hondureña.
“Ahora cuando el Vicario
de Cristo ha sido llamado por el Padre Celestial, deseo expresar a la
comunidad Católica del mundo, a las máximas autoridades
eclesiásticas de Estado Vaticano, la solidaridad del pueblo hondureño
y de mi Gobierno, por la perdida física de su Santidad Juan Pablo
II”, agregó el mandatario hondureño.
Al acto litúrgico asistieron
además el presidente del Congreso Nacional Porfirio Lobo Sosa,
el alcalde de la capital, Miguel Rodrigo Pastor, miembros del cuerpo diplomático,
invitados especiales, entre otros.
El funeral del Santo Padre
se llevará a cabo este viernes a las dos de la madrugada, hora
de Honduras, en la Basílica de San Pedro, según lo establecido
para los pontífices difuntos. it/dp
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