Informe a la nación del Presidente Ricardo Maduro con motivo de la finalización de su gobierno
 
15 de enero de 2006

Esta noche el Presidente Ricardo Maduro compareció ante la opinión pública nacional e internacional, en cadena nacional de radio y televisión, para brindar un resumen del informe final de su actividad al frente del Gobierno de Honduras durante cuatro años de mandato que concluye el próximo 27 de enero de 2006.


A continuación el texto íntegro del mensaje del ciudadano presidente:

Queridos Compatriotas:

Casi al final del cuarto y último año de mi administración me es grato comparecer de nuevo ante ustedes para hacer un recuento de los esfuerzos de mi Gobierno y rendir cuentas al Pueblo Hondureño por los resultados de mi gestión.

Con humildad les digo que ningún gobernante puede reclamar para sí todos los logros de su administración o sentir que si se destacan estos se niega la labor de otros. Un gobernante es esencialmente un constructor del futuro. De allí que históricamente los gobernantes debemos vernos a nosotros mismos como parte de un esfuerzo continuado de la Nación hondureña por alcanzar un mejor futuro.

Es bueno para el país, que cada gobernante pueda mostrar un progreso sobre las acciones de su antecesor. Ello no demerita a nadie. Al fin y al cabo, la mayoría de las cosas que debe hacer un gobernante no se terminan en un corto período de cuatro años. Es por ello que al evaluar los resultados de una administración, deben señalarse logros concretos, pero es sumamente importante analizar también cuales fueron las oportunidades que una administración sembró para el futuro.

Esa es la contribución histórica de cada gobernante, ya que para que rindan plenamente sus frutos, dichas oportunidades necesariamente requerirán de un esfuerzo continuado por parte de los próximos gobiernos.

SEGURIDAD

El principal mandato que recibí con mi elección a la Presidencia de la República fue la lucha contra la delincuencia y por mejorar la seguridad ciudadana.

Con orgullo puedo decir que desde el primer día de mi gobierno y hasta el último, he estado empeñado a cumplir con ese mandato.

La situación había llegado a tal punto que las maras se tomaban por asalto el centro de la Capital de la República.

El nivel de inseguridad en el 2001 hacía urgente, adoptar una serie de medidas para controlar y disminuir la delincuencia. Sin esta lucha, nuestro país no podía garantizar la seguridad y libertad individuales y peligraba cualquier esfuerzo económico y social por reducir la pobreza.

Fue así como inicié una serie de acciones que me parecieron indispensables para tener éxito en ese empeño y que incluyeron:

  • Mejorar ostensiblemente la coordinación de los actores de justicia penal
  • Privilegiar la lucha contra las maras, porque afectaba a los más pobres
  • Impulsar cambios en la legislación penal
  • Fortalecer los cuerpos policiales
  • Combatir la delincuencia coordinadamente entre la Policía y las FFAA; e
  • Iniciar programas de seguridad con la participación ciudadana.

Personalmente dirigí docenas de sesiones con la Presidente de la Corte Suprema de Justicia, los Ministros de Seguridad, Defensa y Gobernación, con el Fiscal y el Procurador General, para asegurar que nuestro combate fuera efectivo.

Trabajamos largas horas, cambiamos actitudes, discutimos, llegamos a consensos, coordinamos entre nosotros y tomamos decisiones, impartimos instrucciones, cambiamos procedimientos e introdujimos proyectos de ley que permitieran llegar al objetivo fijado.

Salí a las calles junto a la Policía y las FFAA para levantar su moral y darle confianza al Pueblo hondureño que estaba personalmente comprometido en ganar esta lucha.

No podíamos permitir que la delincuencia se ensañara sobre todo contra el pobre que es incapaz de defenderse por su propia cuenta y que resulta más afectado por la inseguridad de sus bienes y sin capacidad de afrontar el costo económico del crimen.

Entendimos que las maras afectaban especialmente a los pobres y que llegaban al extremo de cobrarle peaje en su propio barrio y a la luz del día, para permitirle regresar a sus humildes viviendas.

Diseñamos estrategias particulares, el Congreso Nacional aprobó la llamada Ley Antimaras y con gran convicción ejecutamos innumerables operativos para devolverle la seguridad a los pobres.

Los resultados son conocidos por todos, aunque tendemos a olvidarlos cuando la situación ha mejorado.

Con nuestras acciones logramos:

  • capturar más de 2,000 líderes de maras
  • disminuir la actividad de las maras en 60%
  • reducir los asesinatos en 30%
  • bajar los asaltos bancarios de 60 en el 2001 a solamente 3, es decir 95% menos que en 2001
  • restringir los secuestros de 50 en el 2001 a únicamente 4 , y en tres casos los secuestradores fueron capturados, ello equivale a una disminución del 92%
  • incautamos en el 2004, diez mil kilos de droga, cantidad equivalente a más de todas las incautaciones hechas en los últimos nueve años.

Para alcanzar estos resultados, depuramos, entrenamos y equipamos a la Policía.

Se graduaron 4,200 nuevos agentes, un 50% de aumento comparado con los que existían en 2001. Removimos 2,000 agentes por razones administrativas y procesamos a 200 por supuestos delitos, incluyendo a 39 oficiales.

Creamos el programa Comunidad más Segura en 67 de las comunidades con mayores índices de delincuencia en el país con la participación ciudadana y la policía de proximidad; con ello logramos reducir la criminalidad en alrededor de un 70%.

Todas estas acciones han abierto una nueva perspectiva en materia de seguridad, ya que no sólo contribuyeron a frenar la ola delincuencial que enfrentábamos en 2001 y a su drástica reducción, sino también a elevar la moral de nuestros agentes del orden, a fortalecer su mística de servicio y espíritu de cuerpo, a crear una mayor confianza de los ciudadanos en nuestros cuerpos de seguridad, es decir a construir un mejor futuro para Honduras.

LUCHA CONTRA LA CORRUPCION

Para mantener las finanzas públicas sanas, sin decretar nuevas cargas impositivas, se debe luchar constantemente contra la corrupción en todas sus formas.

La evasión fiscal, la corrupción en las compras del estado, la igualdad ante la ley, la lucha contra la impunidad en el sector público y privado y el combate al crimen organizado son algunas de las acciones que hay que librar contra la corrupción. En paralelo se debe fortalecer la independencia del sistema judicial del poder económico y político, así como mejorar su eficiencia.

Se han logrado avances sustantivos en todas estas materias.

En evasión fiscal, se dieron pasos fundamentales para reducirla. Cerramos más de 2,000 empresas por evasión de Impuesto Sobre Ventas.

El resultado de esta agresiva persecución de infractores fue que el número de empresas que declaran ese impuesto subió en un 75%. ¡Un aumento de 9,000 empresas en apenas cuatro años!

Igualmente combatimos la corrupción en las compras del Estado atacando de raíz el problema y eliminando la posibilidad de injerencia por parte de un funcionario público en las mismas. Fue esa la razón para delegar las compras donde más dudas habían existido en el pasado, al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). El resultado fue exitoso al reducir el costo de las compras, y eliminar la posibilidad de manipularlas por parte de funcionarios del Estado.

El Congreso Nacional en una decisión sin precedentes en América Latina, aprobó la eliminación de las inmunidades.

Se logró la elección de la nueva Corte Suprema de Justicia a propuesta de la sociedad civil y se extendió su período constitucional, todo lo cual le ha dado una mayor independencia.

Se hizo mucho mas expedito y transparente el procedimiento judicial penal, haciéndolo público y oral.

Se eliminaron los remates judiciales, fuente tradicional de corrupción.

Yo mismo, como Presidente de la República, denuncié ante el Fiscal General el contrabando de combustible, solicitando se investigara y entregándole al Ministerio Público la documentación con que contaba el Poder Ejecutivo. Como consecuencia de los hallazgos del propio Ejecutivo, procedí a remover a 9 Directores de Aduanas, y a sustituirlos mediante un concurso público de méritos administrado por una comisión independiente. Ambas acciones no tienen precedente en el combate del contrabando.

En el tema de los delitos financieros y de las 16 quiebras de instituciones financieras que se dieron en los dos gobiernos anteriores a mi administración, procedimos a acusar a 83 personas. Actualmente hay 13 de ellas en la cárcel y en mi gobierno hemos logrado recuperar L. 2,100.0 millones de lempiras de los L. 3,600.0 millones de lempiras que se habían perdido por dichas quiebras.

ACCIÓN SOCIAL

En lo social enfrentamos los problemas más urgentes e hicimos un esfuerzo consciente para construir un mejor futuro para los hondureños más pobres.

Con carácter urgente combatimos la desnutrición de nuestros niños en edad escolar, redujimos los niveles de inflación por su negativo impacto sobre poder adquisitivo de los de que tienen menores ingresos, ampliamos la cobertura y el acceso a los servicios de educación y salud, y cultivamos las condiciones para crear más y nuevos empleos.

Cuando llegamos al poder se había iniciado un programa de merienda y 130,000 niños se beneficiaban por primera vez del mismo. Dada su importancia para mejorar el rendimiento escolar, en apenas cuatro años logramos que 1,000.000 de nuestros niños recibieran la merienda, es decir un aumento de 670% con respecto a 2001. Hoy la merienda escolar cubre a la totalidad de los 7 de cada diez niños que antes llegaban a su aula sin comer.

La baja cobertura de la educación preescolar ha sido causa fundamental de la deserción temprana del sistema educativo, especialmente de los niños provenientes de las familias más pobres, en efecto condenándolos irremediablemente a la pobreza. En cuatro años logramos más que duplicar la cobertura que se había alcanzado en la historia de nuestro sistema educativo. Hoy 64 de cada cien niños reciben educación preescolar, comparado con apenas 30 de cada cien, hace cuatro años.

Para mejorar la calidad de la educación, aprobamos la primera reforma al currículo básico, el cual no había sido revisado en cerca de medio siglo. Igualmente, para mejorar la calidad de la educación pública y ayudar a disminuir los costos de la educación básica para los más pobres de Honduras, invertimos L. 400.0 millones de lempiras en la distribución de más de 7.5 millones de libros de texto gratuitos y en la mayor dotación de material didáctico de la historia para los maestros de las escuelas primarias de nuestro país.

Estos tres cambios fundamentales no sólo han resuelto necesidades sociales urgentes, sino que sin duda reducirán significativamente, las causas de la reprobación, de la repitencia y deserción de nuestro sistema educativo, particularmente en los primeros grados. Ello contribuirá a la vez a elevar el nivel promedio de grados cursados por alumno, a mayores y mejores conocimientos, en otras palabras, contribuirán de manera importante a crear condiciones para que nuestros niños sean más productivos, haya menos pobreza y mejores ciudadanos, en fin, a construir un mejor futuro para Honduras.

En salud, hicimos un especial esfuerzo por ampliar la cobertura y el acceso a los servicios prestados a los ciudadanos.

300,000 hondureños que no tenían acceso a estos servicios, los reciben hoy por medio de los programas del paquete básico de salud el cual tiene un fuerte componente de participación ciudadana.

2,200,000 consultas adicionales son atendidas hoy por el sistema de salud pública.

169 nuevos centros de salud prestan atención médica a nuestra población.

2 hospitales nuevos fueron construidos en Tela y Danlí.

También hicimos la mayor contratación de médicos en el sistema público de salud en un período de gobierno.

  • Hoy hay 636 nuevos médicos
  • 600 nuevas enfermeras auxiliares
  • 127 nuevas enfermeras profesionales
  • 121 nuevos odontólogos

Aumentamos el presupuesto de medicinas de 250 millones de lempiras en el 2001 a más de L. 700 millones de lempiras en el 2005, casi triplicando la inversión en medicinas para los más pobres.

El Seguro Social ha tenido el período de mayor crecimiento en su historia: 178,000 nuevos hondureños se afiliaron al Seguro Social en este cuatrienio, atraídos por la mejoría sustancial de sus servicios, lo que constituye un muy significativo aumento de 50% de sus miembros con respecto a 2001.

EL IHSS da servicio hoy en 13 ciudades del país y estudia el reglamento para la afiliación individual, lo cual ha sido una vieja aspiración de centenares de miles de hondureños que desean tener acceso a servicios médicos pero no figuran en una planilla de una empresa. Esta iniciativa debo acreditársela a nuestros compatriotas en EEUU que me lo solicitaron durante una reunión que tuve con ellos el año pasado en Miami.

Como parte de nuestro compromiso con la Estrategia de Reducción de Pobreza ejecutamos una política nacional de descentralización y fortalecimiento municipal. Aprobamos el 5% del Presupuesto General de Ingresos para las municipalidades del país que este año significará cerca de L. 1,100.0 millones de lempiras, un aumento de 200% sobre la cifra de 2001. Descentralizamos el Fondo Hondureño de Inversión Social. Ejecutamos un Plan Nacional de Capitación y Asistencia Técnica para las municipalidades y el Congreso Nacional aprobó la Ley de Ordenamiento Territorial.

En materia de administración de tierras, el Congreso Nacional aprobó la Ley de a Propiedad. Decretamos más de cincuenta expropiaciones, y entregamos centenares de miles de títulos, asimismo concluimos el Programa de Mitigación de Desastres Naturales.

No puedo dejar de reconocer la labor social de la Primera Dama. Con gran sentido humanitario y compasión, Aguas dedicó sus mejores esfuerzos a proteger a los niños en situación vulnerable, ayudó a las mujeres en las cárceles, a las víctimas de la violencia familiar y en general colocó su mano compasiva sobre todos aquellos que sufren y a los cuales ella pudo llegar con una esperada colaboración, con una voz de aliento o simplemente con un gesto de amor. Aguas nos ha dado reiteradas lecciones de compromiso con los más necesitados.

POLÍTICA ECONÓMICA

La política económica debe estar al servicio de los más pobres de nuestra sociedad y aunque usualmente no se advierte su vinculación social, es evidente que el evitar el deterioro de la capacidad de compra de los ciudadanos y aumentar las oportunidades de empleo son objetivos sociales fundamentales de una sana política económica.

De allí que el control de la inflación haya sido uno de los objetivos principales de la política económica de mi administración con el propósito de evitar que los ingresos de la población se vieran disminuidos por la inflación, la cual tiene sus efectos más duros sobre quienes no tienen capacidad de ajustar su ingreso a la elevación de los precios, otra vez los más pobres.

No puede haber reducción de la pobreza en Honduras si no reducimos en forma significativa y sostenida la inflación.

¿Qué causa la inflación en nuestra economía? Esencialmente el que el gobierno gaste desmesuradamente por arriba de sus ingresos, a esto lo llamamos déficit fiscal alto, o sea el desorden de las finanzas publicas. También causa inflación una alta devaluación.

En mi gobierno hemos atacado con firmeza estos dos flagelos que producen negativas consecuencias sociales.

Lo que nos propusimos lo logramos: bajamos el déficit fiscal y redujimos la devaluación. Ambos logros son significativos por sus efectos sociales positivos.

Las cifras preliminares del déficit fiscal para el 2005 me fueron entregadas hace unas horas. Logramos para este año un déficit consolidado del gobierno de apenas el 2 %, cifra que excede las metas fijadas con el FMI y que nos garantiza una menor inflación en el futuro, nos garantiza además el acceso a lo que falta de la condonación de la deuda externa y a nuevos flujos de fondos de países amigos y de bancos internacionales, como los fondos de la Cuenta del Milenio y del Programa Educación para Todos (EFA). Estos logros me permiten afirmar con orgullo que juntos hemos construido un mejor futuro.

Mi equipo económico sale para Washington en los próximos días con el propósito de reunirse con el Fondo Monetario Internacional, el cual certificará estas cifras y dejará constancia de cumplimiento del acuerdo de Honduras con el Fondo. Este certificado de salud financiera es una herencia fundamental de este gobierno para un mejor futuro económico de nuestro país.

Por su parte, la devaluación en 2005 fue de apenas 1.4%. ¡Es la menor en los últimos 15 años! Y esto a pesar del desproporcionado aumento de los precios internacionales de los combustibles y haber hecho frente a una más que duplicada factura petrolera.

Si la economía hondureña no hubiese tenido sus finanzas públicas en orden y el nivel de reservas más altas de la historia nacional, es decir más de US $2,000.0 millones, el shock externo que significó el aumento de los precios internacionales de los combustibles hubiese provocado una alta inflación y una desmesurada presión sobre nuestra moneda todo lo cual hubiese tenido dramáticas consecuencias sociales.

El manejo prudente de las finanzas públicas y nuestras históricas reservas internacionales nos permitieron pagar la más que duplicada factura petrolera sin que sufriéramos desabastecimiento, inflación ni devaluación altos y lo que es más importante, nos permitió construir tales condiciones de estabilidad de nuestra economía, que por primera vez en los últimos veinticinco años podemos aspirar a un futuro en el cual no sigamos sufriendo el impacto inflacionario de la devaluación.

Al analizar el comportamiento de la devaluación nos damos cuenta que ese 1.4% se dio en los primeros cinco meses y que los restantes siete meses prácticamente no se devaluó la moneda. ¡En suma, podemos sentirnos orgullosos que en cuatro años hemos logrado condiciones para eliminar la devaluación!

La inflación ha ido disminuyendo en los cuatro años de mi gobierno. Para el 2005 fue de 7.7%. Esto nos da un promedio para el cuatrienio de 8%, lo que confirma una tendencia descendente sostenida en los últimos cuatro gobiernos. Para el período 90-93 fue de 19.2%; entre 94-98 el promedio de la inflación fue de 23.5%. En el período anterior de gobierno fue de 11.4 % y para esta administración el mencionado 8.0 %.

Compatriotas:

Fuera de los éxitos que tuvimos contra la delincuencia, estos resultados económicos son sin duda la herencia más importantes de mi gobierno para continuar reduciendo la pobreza, pues como lo he explicado, el control del gasto público, de la inflación y de la devaluación protege sobre todo los ingresos del pobre.

Además al controlar el exceso del gasto corriente, el gobierno recupera la capacidad de inversión social, la cual habíamos perdido, haciéndonos dependientes de la ayuda externa para resolver las demandas sociales.

De tal forma que puedo afirmar que uno de los mayores legados de estos cuatro años de gestión económica, es la renovada capacidad de invertir a favor de los pobres.

A esto contribuirá además otro importante hito en mi Gobierno, la condonación de la deuda externa, acción que liberará aproximadamente L . 4,000.0 millones anuales por más de diez años los cuales también serán dedicados a la inversión en proyectos sociales de reducción de la pobreza.

Mi gobierno ha firmado u obtenido decisiones para la condonación de alrededor de 60% de nuestra deuda externa. Es decir que hemos logrado reducir la pesada carga financiera que significaba tener que pagar capital e intereses sobre saldos de la deuda de más de 5,000.0 millones de dólares, a unos 2,300.0 millones, cerca de US $3,000.0 millones de ahorro para el pueblo hondureño.

Esta administración ha adelantado gestiones adicionales con el Banco Interamericano de Desarrollo para la condonación de la deuda con esa institución. De darse ésta, la deuda externa de Honduras quedaría reducida en el futuro a menos de US $ 1,000.0 millones.

EMPLEO

La generación de empleo, digno y sostenible, ha sido una de nuestras políticas más importantes en la batalla contra la pobreza. Para ello hemos creado las condiciones de estabilidad económica y de seguridad jurídica necesarias para la creación de nuevos empleos.

En los cuatro años de mi gobierno hemos generado casi 300,000 empleos nuevos. Estos empleos son además sostenibles y dignos pues corresponden a éxitos económicos en actividades donde tenemos una clara ventaja competitiva hacia el futuro.

Tal es el caso de la agroindustria, sector en el cual hemos crecido en producción tradicional y no tradicional.

En este sentido, hemos casi duplicado el precio del café, en buena parte por el rol que jugó este Gobierno en cabildear con éxito el reingreso de Estados Unidos de América a la Organización Internacional del Café. Además nuestro sector caficultor fue el único en Centroamérica que mantuvo su capacidad de producción a pesar de la reciente crisis de precios, convirtiéndonos hoy en día el segundo productor a nivel regional. Asimismo ha crecido la exportación de camarones cultivados, de melón, de pepinos, de palma africana y de tilapia, así como de maíz, de fríjol y de arroz.

Otro sector de crecimiento del empleo ha sido el turismo. En cuatro años hemos logrado colocar a Honduras como un destino turístico a nivel mundial. Hemos creado cerca de 13,000 nuevos empleos en este sector, duplicado el número de turistas que nos visitan y aumentado en un 49% los ingresos de divisas en esta actividad económica.

En cuanto a la maquila, en cuatro años logramos crear 36,000 empleos nuevos, un incremento con respecto a 2001 de 24%. Además de consolidar la integración vertical de la rama textil y electrónica. Adicionalmente, en la gestión de mi Gobierno se han confirmado nuevas inversiones para construir el parque industrial más grandes de América Latina, con capacidad para albergar unos 20,000 nuevos empleos.

Todos estos resultados nos deparan un futuro económico muy auspicioso que hemos comenzado a construir juntos.

POLITICA EXTERNA

Hemos logrado la aprobación del tratado comercial más importante jamás firmado por nuestro país, el Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica y los Estados Unidos de América, el cual generará nuevas y grandes inversiones y creará miles de nuevos empleos.

De la misma manera hemos avanzado en la integración económica centroamericana y hoy prácticamente tenemos una unión aduanera, ya que el 96% de nuestros aranceles externos son comunes.

En materia de soberanía Honduras obtuvo una decisión favorable de la Corte Internacional de Justicia que dejó inalterables a perpetuidad nuestros límites con la República de El Salvador. Igualmente debemos sentirnos complacidos que en el curso de estos últimos cuatro años se demarcaron en nuestra frontera con El Salvador, más de 173.0 Km. igual al 47% de
la extensión de la frontera terrestre y más de lo que se habíamos logrado hacer en cualquier otro período de nuestra historia patria. Aún quedan por colocar tres monumentos en igual número de sitios en dicha frontera.

 

INFRAESTRUCTURA FISICA

Ningún país puede progresar sin comunicaciones efectivas con el resto del mundo. Después de muchísimos años de atraso en este campo, con las políticas adecuadas hemos logrado un 300% de aumento en los teléfonos instalados al pasar de 550,000 en 2001 a más de 2 millones de usuarios. Asimismo la modernización de las telecomunicaciones ha supuesto un crecimiento del 200% de las cuentas de Internet activas, al pasar de 90,000 en el 2001 a más de 270,000 en el 2005.

Por primera vez en muchos años, tenemos capacidad de sobra para la generación de energía eléctrica, estando asegurado el abastecimiento hasta el 2008. Se contrataron 410MW a US $ 0.07, precios históricamente bajos comparados con precios de contratos anteriores de hasta US $ 0.27 centavos el kwh.

Asimismo entre 2002 y 2006 se han puesto en funcionamiento 27 proyectos de energía renovable totalizando 151MW de capacidad, y además se han autorizado por el Ejecutivo 105 proyectos adicionales con capacidad total de 860MW. En ambos casos las cifras más altas en la historia en un cuatrienio y en línea directa con nuestra política energética, publicada en su última versión actualizada en junio del año pasado.

Nuestro acceso a mercados depende de nuestra infraestructura vial y portuaria.

Nuestro sueño de corredor logístico o canal seco ya es una realidad. Se encuentra totalmente financiado con un costo total de más de US $400.0 millones y las obras ya han sido licitadas, adjudicadas y se han iniciado, esperando que se concluyan este año. Esta es la obra de infraestructura más grande construida en el país en las últimas tres décadas.

Puerto Cortés sigue consolidando su liderazgo en la región al haber logrado convertirlo en el segundo puerto de América Latina con certificación y aduana norteamericana.

Tenemos, entonces, no sólo avances en áreas clave de la economía, sino bases sólidas para un robusto crecimiento económico y generación de empleo hacia el futuro.

Pueblo hondureño:

Aunque es casi imposible resumir cuatro años de trabajo en un informe de pocos minutos, he reseñado los avances más sobresalientes durante mi gobierno en materia social, económica, institucional y lucha contra la corrupción.

Del mismo claro que juntos, con visión, con compromiso, sacrificio y sobre todo patriotismo, juntos hemos construido un mejor futuro para nuestra querida Honduras.

Buenas noches.

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