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A continuación el texto íntegro del recuento expuesto por
el mandatario.
Comparezco por última vez ante este Congreso al finalizar mi mandato
Constitucional como Presidente de la República, a fin de hacer
una breve relación de los esfuerzos de mi Gobierno y, al hacerlo
por su intermedio, rendir cuentas al pueblo hondureño por los principales
resultados de mi gestión durante los últimos cuatro años.
Con
humildad les digo que ningún gobernante puede reclamar para sí
todos los logros de su administración o sentir que si se destacan
estos se niega la labor de otros. Un gobernante es esencialmente un constructor
del futuro.
De
allí que históricamente los gobernantes debemos vernos a
nosotros mismos como parte de un esfuerzo continuado de la Nación
hondureña por alcanzar un mejor futuro.
Es
bueno para el país que cada gobernante pueda mostrar un progreso
sobre las acciones de su antecesor. Ello no demerita a nadie. Al fin y
al cabo, la mayoría de las cosas que debe hacer un gobernante no
se terminan en un corto período de cuatro años.
Es por ello que al evaluar los resultados de una administración,
deben señalarse logros concretos, pero es sumamente importante
analizar también cuales fueron las oportunidades que una administración
sembró para el futuro.
Esa
es la contribución histórica de cada gobernante, ya que
para que rindan plenamente sus frutos, dichas oportunidades necesariamente
requerirán de un esfuerzo continuado por parte de los próximos
gobiernos y de los próximos Congresos.
Expreso mi agradecimiento imperecedero al Congreso Nacional en pleno por
el apoyo que de él recibí en las iniciativas de mi administración
a favor del pueblo hondureño. Expreso además mi reconocimiento
a muchas de las iniciativas que surgieron del propio Congreso Nacional
y que hicieron una contribución fundamental al progreso de Honduras,
al fortalecimiento de nuestra democracia y al bienestar de los hondureños.
Muy
especialmente manifiesto mi admiración y profundo aprecio por el
Presidente del Congreso Nacional, Don Porfirio Lobo Sosa quien con visión,
liderazgo y habilidad política condujo con enorme éxito
al Congreso Nacional, aún y cuando las condiciones políticas
para hacerlo se presentaron difíciles. El Presidente Lobo Sosa
ha probado que la paciencia, la tolerancia, la prudencia y la inteligencia
son cualidades de un buen político. A él le rindo el homenaje
que se merece por su contribución a las mejores causas nacionales.
Señores Diputados:
El principal mandato que recibí con mi elección a la Presidencia
de la República fue la lucha contra la delincuencia y por mejorar
la seguridad ciudadana.
Con
orgullo puedo decir que desde el primer día de mi gobierno y hasta
el último, he estado empeñado a cumplir con ese mandato.
La
situación había llegado a tal punto que las maras se tomaban
por asalto el centro de la capital de la República.
El
nivel de inseguridad en el 2001 hacía urgente, adoptar una serie
de medidas para controlar y disminuir la delincuencia.
Sin
esta lucha, nuestro país no podía garantizar la seguridad
y libertad individuales y peligraba cualquier esfuerzo económico
y social por reducir la pobreza.
Fue
así como inicié una serie de acciones que me parecieron
indispensables para tener éxito en ese empeño y que incluyeron:
-
Mejorar ostensiblemente la coordinación de los actores de justicia
penal
-
Privilegiar la lucha contra las maras, porque afectaba a los más
pobres
-
Impulsar cambios en la legislación penal
-
Fortalecer los cuerpos policiales
-
Combatir la delincuencia coordinadamente entre la Policía y las
FFAA
- Iniciar
programas de seguridad con la participación ciudadana
Personalmente
dirigí docenas de sesiones con la Presidenta de la Corte Suprema
de Justicia, los Ministros de Seguridad, Defensa y Gobernación,
con el Fiscal y el Procurador General, para asegurar que nuestro combate
fuera efectivo.
Salí
a las calles junto a la Policía y las FFAA para levantar su moral
y darle confianza al Pueblo hondureño mi compromiso personal en
ganar esta lucha.
No
podíamos permitir que la delincuencia se ensañara sobre
todo contra el pobre que es incapaz de defenderse por su propia cuenta
y es quien resulta más afectado por la inseguridad de sus bienes
y sin capacidad de afrontar el costo económico del crimen.
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Entendimos
también que las maras afectaban especialmente a los pobres
y que había que combatir las prácticas que llegaban
al extremo de cobrarles peaje en su propio barrio y a la luz del
día, para permitirles regresar a sus humildes viviendas.
Quiero reconocer que el Congreso Nacional respaldó esa lucha
con decisión.
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Aquí
se aprobaron los presupuestos de Seguridad y de Defensa que nos permitieron
librar ese combate con éxito.
El
Congreso Nacional aprobó asimismo la llamada Ley Antimaras que
resultó ser el instrumento más importante para devolverles
la seguridad a los pobres. Aquí se aprobaron otras leyes como la
Ley de Portación de Armas que limitó el uso de armas de
grueso calibre y pesadas por parte de los particulares, así como
reformas al Código Penal que endurecieron las penas para los delincuentes.
El Congreso Nacional puede sentirse igualmente complacido de haber aprobado
la Ley contra el Lavado de Activos.
Esta
Ley es un instrumento fundamental en la lucha contra el narcotráfico
y la corrupción en sus diversas formas.
Los
resultados son conocidos por todos, aunque tendemos a olvidarlos cuando
la situación ha mejorado.
Con
nuestras acciones y la nueva legislación logramos:
-
Capturar más de 2,000 líderes de maras
-
Disminuir la actividad de las maras 60%
-
Reducir los asesinatos en 30%
-
Bajar los asaltos bancarios de 60 en el 2001 a solamente 3, es decir
95% menos que en 2001
-
Restringir los secuestros de 50 en el 2001 a únicamente 4, y
en tres casos los secuestradores fueron capturados, ello equivale a
una disminución del 92%
-
Incautamos en el 2004 diez mil kilos de droga, cantidad equivalente
a más de todas las incautaciones hechas en los últimos
nueve años
Para
alcanzar estos resultados, depuramos, entrenamos y equipamos a la Policía.
Se
graduaron 4,200 nuevos agentes, un 50% de aumento comparado con los que
existían en 2001.
Removimos
2,000 agentes por razones administrativas y procesamos a 200 por supuestos
delitos, incluyendo a 39 oficiales.
Creamos
el programa “Comunidad Más Segura” en 67 de las comunidades
con mayores índices de delincuencia en el país con la participación
ciudadana y la policía de proximidad; con ello logramos reducir
la criminalidad en alrededor de un 70%.
Todas
estas acciones han abierto una nueva perspectiva en materia de seguridad.
No
sólo contribuyeron a frenar la ola delincuencial que enfrentábamos
en 2001 y a su drástica reducción, sino también a
elevar la moral de nuestros agentes del orden, a fortalecer su mística
de servicio y espíritu de cuerpo, a crear una mayor confianza de
los ciudadanos en nuestros cuerpos de seguridad, es decir a construir
un mejor futuro para Honduras.
Para mantener las finanzas públicas sanas, sin decretar nuevas
cargas impositivas, se debe luchar constantemente contra la corrupción
en todas sus formas.
La
evasión fiscal, la corrupción en las compras del estado,
la igualdad ante la ley, la lucha contra la impunidad en el sector público
y privado y el combate al crimen organizado son algunas de las acciones
que hay que librar contra la corrupción. En paralelo, se debe fortalecer
la independencia del sistema judicial del poder económico y político,
así como mejorar su eficiencia.
Se
han logrado avances sustantivos en todas estas materias.
En
evasión fiscal, se dieron pasos fundamentales para reducirla. La
Legislación aprobada por el Congreso Nacional nos permitió
cerrar más de 2,000 empresas por evasión de Impuesto Sobre
Ventas.
El
resultado de esta agresiva persecución de infractores fue que el
número de empresas que declaran ese impuesto subió un 75%.
Es decir 9,000 empresas en apenas cuatro años.
Igualmente
combatimos la corrupción en las compras del Estado atacando de
raíz el problema y eliminando la posibilidad de injerencia por
parte de un funcionario público en las mismas.
Fue
esa la razón para delegar las compras donde más dudas habían
existido en el pasado, al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo
(PNUD). El resultado fue exitoso al reducir el costo de las compras, y
eliminar la posibilidad de manipularlas por parte de funcionarios del
Estado.
Este
Congreso tiene además que ser felicitado y reconocido por haber
tomado una decisión sin precedentes en América Latina: la
eliminación de las inmunidades y los cambios en el procedimiento
para conocer las responsabilidades de los funcionarios.
Igualmente,
al inicio de mi Gobierno, las distintas fuerzas políticas representadas
en esta Augusta Cámara cumplieron con las reformas constitucionales
que permitieron un cambio institucional de la cual se desprenderán
muchos efectos benéficos sobre el Estado de Derecho.
La
seguridad jurídica y la independencia de los poderes del Estado,
tal fue la primera elección de la nueva Corte Suprema de Justicia
a propuesta de la sociedad civil, así como la extensión
de su período constitucional.
En
este período constitucional se pusieron además en práctica
las disposiciones del nuevo Código Procesal Penal que volvió
mucho más expedito y transparente el procedimiento judicial penal,
haciéndolo público y oral.
Mi
administración envió a este Congreso un proyecto del
nuevo Código Procesal Civil, cuya discusión queda
pendiente para el próximo Congreso y el cual, de aprobarse,
contribuirá sustancialmente a mejorar el impartimiento de
la justicia y la protección de los derechos civiles de la
ciudadanía. |
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Asimismo
es de destacar en la lucha contra la corrupción las acciones adoptadas
por el Poder Judicial, entre las cuales creo que hay que mencionar la
eliminación de los remates judiciales que habían sido una
fuente tradicional de corrupción.
En
materia de contrabando que es otra fuente de corrupción, yo mismo,
como Presidente de la República, denuncié ante el Fiscal
General el contrabando de combustible, solicitando se investigara y entregándole
al Ministerio Público la documentación con que contaba el
Poder Ejecutivo.
Como
consecuencia de los hallazgos del propio Ejecutivo, procedí a remover
a 9 Directores de Aduanas, y a sustituirlos mediante un concurso público
de méritos administrado por una Comisión independiente.
Ambas acciones no tienen precedente en el combate a ese comportamiento
ilícito.
De
las 16 quiebras de instituciones financieras que se dieron en los dos
gobiernos anteriores a mi administración, en este período
constitucional procedimos a acusar criminalmente a 83 personas. Actualmente
hay 13 de ellas en la cárcel.
Además
de los L. 3,600.0 millones de Lempiras que el Estado tuvo que erogar para
hacer frente a dichas quiebras, en cuatro años logramos recuperar
L. 2,100.0 millones de Lempiras.
En
cuanto a nuestro sistema penitenciario, durante mi administración
se redujo la población privada de libertad.
Sobre todo debido a la enorme labor del Poder Judicial por reducir la
mora de los casos bajo el procedimiento anterior. Los resultados son dramáticos
ya que en 2001, 9 de cada diez personas que guardaban prisión no
habían sido sentenciados y ese número se ha reducido a tres
al final de 2005.
Igualmente
queda hecho el estudio sobre 900 casos de posibles indultos, con lo cual
se aliviaría aún más el congestionamiento de los
centros de detención.
A
fines del año pasado hice llegar a este Congreso el Proyecto de
Ley Penitenciaria a efecto de poner en vigor una nueva política
e instituciones que se hicieran cargo de los serios problemas históricos
de este sector.
En
lo social enfrentamos los problemas más urgentes e hicimos un esfuerzo
consciente para construir un mejor futuro para los hondureños más
pobres.
Con
carácter urgente combatimos la desnutrición de nuestros
niños en edad escolar.
Redujimos
los niveles de inflación por su negativo impacto sobre poder adquisitivo
de los de que tienen menores ingresos, ampliamos la cobertura y el acceso
a los servicios de educación y salud, y cultivamos las condiciones
para crear más y nuevos empleos.
Cuando
llegamos al poder se había iniciado un programa de merienda y 130,000
niños se beneficiaban del mismo. Mi gobierno continuó ese
programa dada su importancia para mejorar el rendimiento escolar.
En
apenas cuatro años logramos que 1,000.000 de nuestros niños
recibieran la merienda, es decir un aumento de 670% con respecto a 2001.
Hoy
la merienda escolar cubre a la totalidad de los niños que antes
llegaban a su aula sin comer.
La baja cobertura de la educación preescolar ha sido causa fundamental
de la deserción temprana del sistema educativo, especialmente de
los niños provenientes de las familias más pobres, en efecto
condenándolos irremediablemente a la pobreza.
En
cuatro años logramos más que duplicar la cobertura que se
había alcanzado en la historia de nuestro sistema educativo. Hoy
64 de cada cien niños reciben educación preescolar, comparado
con apenas 30 de cada cien, hace cuatro años.
Para mejorar la calidad de la educación, aprobamos la primera reforma
al currículo básico, el cual no había sido revisado
en cerca de medio siglo.
Invertimos
L. 400.0 millones de lempiras y distribuimos 7.5 millones de libros de
texto gratuitos.
También hicimos la mayor dotación de material didáctico
de la historia para los maestros de las escuelas primarias de nuestro
país; todo ello con el propósito de mejorar la calidad de
la educación pública y ayudar a disminuir los costos de
la educación básica para los padres de familia más
pobres.
Duplicamos
el número de escuelas administradas por los padres de familia en
las áreas rurales más remotas y dejamos organizadas más
de seis mil Asociaciones de Desarrollo Educativo Local (ADEL) en todo
el país. Todo ello fortalece la participación ciudadana
y la calidad de la educación pública.
Estos cambios fundamentales no sólo han resuelto necesidades sociales
urgentes, sino que sin duda reducirán significativamente, las causas
de la reprobación, la repitencia y la deserción de nuestro
sistema educativo, particularmente en los primeros grados, así
como del bajo promedio de días de clase al año que reciben
nuestros niños.
Estos
cambios contribuirán a la vez a elevar el nivel promedio de grados
cursados por alumno, a mayores y mejores conocimientos.
En
otras palabras, contribuirán de manera importante a crear condiciones
para que nuestros niños sean más productivos, haya menos
pobreza y mejores ciudadanos, en fin, a construir un mejor futuro para
Honduras.
En
salud, hicimos un especial esfuerzo por ampliar la cobertura y el acceso
a los servicios prestados a los ciudadanos.
300,000
hondureños que no tenían acceso a estos servicios, los reciben
hoy por medio de los programas del paquete básico de salud el cual
tiene un fuerte componente de participación ciudadana.
2,200,000 consultas adicionales son atendidas hoy por el sistema de salud
pública.
169
nuevos centros de salud prestan atención médica a nuestra
población.
2
hospitales nuevos fueron construidos en Tela y Danlí.
También
hicimos la mayor contratación de médicos en el sistema público
de salud en un período de gobierno. Hoy hay:
-
636 nuevos médicos
-
600 nuevas enfermeras auxiliares
-
127 nuevas enfermeras profesionales y
-
121 nuevos odontólogos
Aumentamos el presupuesto de medicinas de L. 250.0 millones de lempiras
en el 2001 a más de L. 700.0 millones de lempiras en el 2005, casi
triplicando la inversión en medicinas para los más pobres.
178,000
nuevos afiliados al Seguro Social en este cuatrienio le dan a este sistema
el período de mayor crecimiento en su historia. Atraídos
por la mejoría sustancial de sus servicios, el número de
beneficiarios tuvo un muy significativo aumento de 50% con respecto a
2001.
El
IHSS da servicio hoy en 13 ciudades del país y estudia una propuesta
del Poder Ejecutivo para la afiliación individual, la cual ha sido
una vieja aspiración de centenares de miles de hondureños
que desean tener acceso a servicios médicos pero no figuran en
una planilla de una empresa. Esta iniciativa debo acreditársela
a nuestros compatriotas en EEUU que me lo solicitaron durante una reunión
que tuve con ellos el año pasado en Miami.
Como
parte de nuestro compromiso con la Estrategia de Reducción de Pobreza
ejecutamos una política nacional de descentralización y
desarrollo local.
Son notorios los logros en el fortalecimiento municipal. Aprobamos el
5% del Presupuesto General de Ingresos para las municipalidades del país
que este año significará cerca de L.1,100.0 millones de
lempiras, un aumento de 200% sobre la cifra de 2001. Descentralizamos
el Fondo Hondureño de Inversión Social. Ejecutamos un Plan
Nacional de Capitación y Asistencia Técnica para las municipalidades.
Formulamos 296 planes estratégicos de desarrollo municipal.
En
materia de administración de tierras los avances son sobresalientes.
El Congreso Nacional aprobó la Ley de la Propiedad. Decretamos
135 expropiaciones que beneficiaron a 85 mil familias, y entregamos 137
mil títulos de propiedad que favorecieron a 685 mil personas. Mi
gobierno ejecutó además el Programa de Mitigación
de Desastres Naturales con el propósito de proteger a los 62 municipios
más vulnerables de Honduras y este Congreso Nacional aprobó
también una visionaria Ley de Ordenamiento Territorial.
En
el área social no puedo dejar de reconocer la labor social de la
Primera Dama.
Con
gran sentido humanitario y compasión, la Primera Dama dedicó
sus mejores esfuerzos a proteger a los niños en situación
vulnerable, ayudó a las mujeres en las cárceles, a las víctimas
de la violencia familiar y en general colocó su mano compasiva
sobre todos aquellos que sufren.
Debo
mencionar que el Despacho de la Primera Dama dio más de 50,000
asistencias en materia de salud, de las cuales 3,700 fueron intervenciones
quirúrgicas, prótesis, transplantes y otros tratamientos
especializados.
Gestionó
donaciones de medicinas por aproximadamente US $ 5.0 millones y equipo
de hospital por US $ 4.0 millones.
Entregó
3,300 sillas de ruedas a personas con impedimentos físicos.
-
4,000 niños fueron rescatados de la calle.
-
207 niños hondureños fueron becados en el exterior.
Ha
trabajado con la Iglesia Católica en un centro de recuperación
de niños desnutridos en San Pedro Sula.
Se
han desarrollado 45 obras de infraestructura física para el INHFA,
entre ellas Casitas Kennedy, 21 de Octubre, Casitas de Adolescentes el
proyecto de rehabilitación de menores infractores y otras que resultaría
prolijo mencionar.
El
Despacho ha contribuido al financiamiento de muchas organizaciones no
gubernamentales.
Finalmente,
gracias a las gestiones de la Primera Dama, a partir del mes de abril
se realizarán transplantes de riñón en el Hospital
Escuela.
Por medio de la Fundación que ella dirige se está asistiendo
con tratamiento especial de la hormona del crecimiento a 23 niños
de nuestro país.
La
Primera Dama nos ha dado reiteradas lecciones de compromiso con los más
necesitados.
La
política económica de mi gobierno ha estado al servicio
de los más pobres de nuestra sociedad.
Usualmente
no se advierte la vinculación social de la política económica,
sin embargo es evidente que el evitar el deterioro de la capacidad de
compra de los ciudadanos y aumentar las oportunidades de empleo son objetivos
sociales fundamentales de una sana política económica.
De
allí que el control de la inflación haya sido uno de los
objetivos principales de la política económica de mi administración
con el propósito de evitar que los ingresos de la población
se vieran disminuidos por la inflación.
Ésta
tiene sus efectos más duros sobre quienes no tienen capacidad de
ajustar su ingreso a la elevación de los precios, otra vez los
más pobres.
No
puede haber reducción de la pobreza en Honduras si no reducimos
en forma significativa y sostenida la inflación.
¿Qué
causa la inflación en nuestra economía? Esencialmente el
que el gobierno gaste desmesuradamente por arriba de sus ingresos, a esto
lo llamamos déficit fiscal alto, o sea el desorden de las finanzas
publicas. También causa inflación una alta devaluación.
En
mi gobierno hemos atacado con firmeza estos dos flagelos que producen
negativas consecuencias sociales.
Lo
que nos propusimos, lo logramos: bajamos el déficit fiscal y redujimos
la devaluación. Ambos logros son significativos por sus efectos
sociales positivos.
Las
cifras preliminares del déficit fiscal para el 2005 nos indican
que para este año el déficit consolidado del gobierno fue
de apenas el 2 %, comparado con el 3.2% que recibimos.
Asimismo
el déficit del Gobierno Central lo disminuimos del 6.1% en 2001
al 3.1% en 2005. Estos éxitos nos garantizan una menor inflación
en el futuro, nos garantizan además el acceso a lo que falta de
la condonación de la deuda externa y a nuevos flujos de fondos
de países amigos y de bancos internacionales, tales como los fondos
de la Cuenta del Milenio y del Programa Educación para Todos (EFA).
Con orgullo podemos afirmar que juntos hemos construido un mejor futuro
económico para Honduras.
Próximamente
el Fondo Monetario Internacional, certificará estas cifras y dejará
constancia de cumplimiento del acuerdo de Honduras con esa institución.
Ese certificado de salud financiera es una herencia fundamental de este
gobierno para el próximo gobierno, ya que dejamos vigente un acuerdo
con el Fondo y corresponderá a la nueva administración mantener
las condiciones de estabilidad macroeconómica.
Por
su parte puedo igualmente informar que en 2005 logramos la menor devaluación
de los últimos quince años. El año pasado la devaluación
fue de apenas 1.4%.
Y esto a pesar del desproporcionado aumento de los precios internacionales
de los combustibles y de haber hecho frente a una más que duplicada
factura petrolera.
Si la economía hondureña no hubiese tenido sus finanzas
públicas en orden y el nivel de reservas más altas de la
historia nacional, es decir más de US $2,000.0 millones, el shock
externo que significó el aumento de los precios internacionales
de los combustibles hubiese provocado una alta inflación y una
desmesurada presión sobre nuestra moneda, todo lo cual hubiese
tenido dramáticas consecuencias sociales.
Por
primera vez en los últimos veinticinco años podemos aspirar
a un futuro en el cual no sigamos sufriendo el impacto inflacionario de
la devaluación. Esto fue posible debido al manejo prudente de las
finanzas públicas y a nuestras históricas reservas internacionales
que nos permitieron pagar la más que duplicada factura petrolera
sin que sufriéramos desabastecimiento, inflación ni devaluación
altos y lo que es más importante, nos permitió construir
tales condiciones de estabilidad de nuestra economía.
Al analizar el comportamiento de la devaluación nos damos cuenta
que ese 1.4% se dio en los primeros cinco meses de 2005 y que los últimos
siete meses prácticamente no se devaluó la moneda. ¡En
suma, podemos sentirnos orgullosos que en cuatro años hemos logrado
condiciones para eliminar la devaluación que en el pasado tanto
afecto los ingresos y el poder de compra de la mayoría de los hondureños!
También
la inflación ha ido disminuyendo en los cuatro años de mi
gobierno. Para el 2005 fue de 7.7%. Esto nos da un promedio para el cuatrienio
de 8%.
Este resultado confirma una tendencia descendente sostenida en los últimos
cuatro gobiernos. Para el período 1990-1993 fue de 19.2%; entre
1994 y 1998 el promedio de la inflación fue de 23.5%. En el período
anterior de gobierno fue de 11.4 % y para mi administración el
mencionado 8.0 %.
Señor
Presidente,
Señores Diputados:
Fuera
de los éxitos que tuvimos contra la delincuencia, estos resultados
económicos son sin duda la herencia más importantes de mi
gobierno para continuar reduciendo la pobreza.
Como lo he explicado, el control del gasto público, de la inflación
y de la devaluación protege sobre todo los ingresos del pobre.
Además
al controlar el exceso del gasto corriente, una política económica
responsable y prudente recupera la capacidad de inversión social,
la cual habíamos perdido, haciéndonos dependientes de la
ayuda externa para resolver las demandas sociales.
De tal forma que puedo afirmar que uno de los mayores legados que dejamos
en estos cuatro años de gestión económica, es la
renovada capacidad del próximo gobierno es la de invertir a favor
de los pobres.
A
esto contribuirá además otro importante hito en mi Gobierno,
la condonación de la deuda externa, acción que liberará
aproximadamente L4,000.0 millones anuales, por más de diez años,
los cuales también serán dedicados a la inversión
en proyectos sociales de reducción de la pobreza.
Mi
gobierno ha firmado y obtenido decisiones para la condonación de
alrededor de 60% de nuestra deuda externa. Es decir que hemos logrado
reducir la pesada carga financiera que significaba tener que pagar capital
e intereses sobre saldos de la deuda de más de 5,000.0 millones
de dólares, a unos 2,300.0 millones, cerca de US $3,000.0 millones
de ahorro para el pueblo hondureño.
Esta
administración ha adelantado gestiones adicionales con el Banco
Interamericano de Desarrollo para la condonación de la deuda con
esa institución.
De
darse ésta, la deuda externa de Honduras quedaría reducida
en el futuro a menos de US $ 1,000.0 millones.
Quiero
reiterar en esta ocasión mi agradecimiento a los países
amigos y a los organismos financieros que han condonado la deuda externa
de Honduras. Este gesto solidario reconoce los esfuerzos del pueblo hondureño
para poner en orden las finanzas públicas y la transparencia con
la cual hemos manejado los recursos de la cooperación internacional.
La
generación de empleo, digno y sostenible, ha sido una de nuestras
políticas más importantes en la batalla contra la pobreza.
Para ello hemos creado las condiciones de estabilidad económica
y de seguridad jurídica necesarias para la creación de nuevos
empleos.
Casi
300,000 nuevos empleos han sido generados en los cuatro años de
mi gobierno. Estos empleos son además sostenibles y dignos pues
corresponden a éxitos económicos en actividades donde tenemos
una clara ventaja competitiva hacia el futuro.
Tal
es el caso de la agroindustria, sector en el cual hemos crecido en producción
tradicional y no tradicional.
En
este sentido, hemos casi duplicado el precio del café, en buena
parte por el rol que jugó este Gobierno en cabildear con éxito
el reingreso de Estados Unidos de América a la Organización
Internacional del Café.
Asimismo ha crecido la exportación de camarones cultivados, de
melón, de pepinos, de palma africana y de tilapia, así como
de maíz, de fríjol y de arroz.
Otro
sector de crecimiento del empleo ha sido el turismo. En cuatro años
hemos logrado colocar a Honduras como un destino turístico a nivel
mundial. Hemos creado cerca de 13,000 nuevos empleos en este sector, duplicado
el número de turistas que nos visitan y aumentado en un 49% los
ingresos de divisas en esta actividad económica.
En
cuanto a la maquila, en cuatro años logramos crear 36,000 empleos
nuevos, un incremento con respecto a 2001 de 24%. Además de consolidar
la integración vertical de la rama textil y electrónica.
Adicionalmente,
en la gestión de mi Gobierno se han confirmado nuevas inversiones
para construir el parque industrial más grandes de América
Latina, con capacidad para albergar unos 20,000 nuevos empleos.
Todos estos resultados nos deparan un futuro económico muy auspicioso
que hemos comenzado a construir juntos.
En
política externa hemos logrado la aprobación del tratado
comercial más importante jamás firmado por nuestro país,
el Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica y los Estados
Unidos de América.
Este generará nuevas y grandes inversiones y creará miles
de nuevos empleos.
De
la misma manera hemos avanzado en la integración económica
centroamericana y hoy prácticamente tenemos una unión aduanera,
ya que el 96% de nuestros aranceles externos son comunes.
En
materia de soberanía Honduras obtuvo una decisión favorable
de la Corte Internacional de Justicia que dejó inalterables a perpetuidad
nuestros límites con la República de El Salvador.
Igualmente
debemos sentirnos complacidos que en el curso de estos últimos
cuatro años se demarcaron en nuestra frontera con El Salvador,
más de 173.0 Km. igual al 47% de la extensión de la frontera
terrestre y más de lo que se habíamos logrado hacer en cualquier
otro período de nuestra historia patria. Aún quedan por
colocar tres monumentos en igual número de sitios en dicha frontera.
En
cuanto a la protección de nuestros compatriotas que residen en
los Estados Unidos de América, mi gobierno logró la renovación
del Estatus de Protección Temporal en dos ocasiones consecutivas.
Ningún país puede progresar sin comunicaciones efectivas
con el resto del mundo. Después de muchísimos años
de atraso en este campo, con las políticas adecuadas hemos logrado
un 300% de aumento en los teléfonos instalados al pasar de 550,000
en 2001 a más de 2 millones de usuarios. Asimismo la modernización
de las telecomunicaciones ha supuesto un crecimiento del 200% de las cuentas
de Internet activas, al pasar de 90,000 en el 2001 a más de 270,000
en el 2005.
Por primera vez en muchos años, tenemos capacidad de sobra para
la generación de energía eléctrica, estando asegurado
el abastecimiento hasta el 2008. Se contrataron 410MW a US $ 0.07, precios
históricamente bajos comparados con precios de contratos anteriores
de hasta US $ 0.27 centavos el kwh.
Asimismo
entre 2002 y 2006 se han puesto en funcionamiento 27 proyectos de energía
renovable totalizando 151MW de capacidad, y además se han autorizado
por el Ejecutivo 105 proyectos adicionales con capacidad total de 860MW.
En
ambos casos las cifras más altas en la historia en un cuatrienio
y en línea directa con nuestra política energética,
publicada en su última versión actualizada en junio del
año pasado.
Nuestro acceso a mercados depende de nuestra infraestructura vial y portuaria.
Nuestro
sueño de Corredor Logístico o Canal Seco ya es una realidad.
Se encuentra totalmente financiado con un costo total de más de
US $400.0 millones y las obras ya han sido licitadas, adjudicadas y se
han iniciado, esperando que se concluyan este año.
Esta
es la obra de infraestructura más grande construida en el país
en las últimas tres décadas.
Puerto
Cortés sigue consolidando su liderazgo en la región al haber
logrado convertirlo en el segundo puerto de América Latina con
certificación y aduana norteamericana.
Tenemos,
entonces, no sólo avances en áreas clave de la economía,
sino bases sólidas para un robusto crecimiento económico
y generación de empleo hacia el futuro.
Señor
Presidente;
Señores Diputados:
Al pasar revista a la actividad legislativa de este Congreso, no puedo
menos que sentirme orgulloso de lo que hemos logrado juntos.
Este
Congreso aprobó la Ley Orgánica del Tribunal Superior de
Cuentas, la Ley de Simplificación Administrativa, la Ley del Fondo
para la Reducción de la Pobreza, la Ley de Migración y Extranjería,
la Ley Marco del Sector Agua Potable y Saneamiento, la Ley Orgánica
de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, la Ley que asigna
recursos al Programa de Merienda Escolar, la Ley del Consejo Nacional
Anticorrupción.
Igualmente
ha aprobado muchos convenios internacionales como la Convención
de las Naciones Unidas contra la Corrupción, la aprobación
del Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica, República
Dominicana y los Estados Unidos de América y el Estatuto de Roma.
Igualmente se han hecho varias reformas institucionales para modernizar
nuestro sistema de gobierno.
Por
toda esta enorme labor legislativa, quiero de nuevo felicitarlos. El pueblo
hondureño habrá de reconocer lo fructífero de este
período constitucional en materia de legislación nacional.
Al
igual que no se puede resumir la labor de esta Cámara en el espacio
de unos pocos minutos, también es imposible resumir cuatro años
de trabajo del Poder Ejecutivo. He reseñado apenas los avances
más sobresalientes durante mi gobierno en materia social, económica,
institucional y lucha contra la corrupción.
He
entregado a la Secretaría del Congreso Nacional un informe pormenorizado
de mi gestión, el cual espero reciba la aprobación de esta
Honorable Representación Popular.
De
este informe aparece claro que juntos, Poder Legislativo, Poder Judicial
y Poder Ejecutivo, con visión, con compromiso, sacrificio y sobre
todo patriotismo, juntos hemos construido un mejor futuro para nuestra
querida Honduras.
Muchas
gracias.
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