Discurso
en la Cumbre Iberoamericana de Presidentes de Cortes Supremas Copan, Ruinas
Presidente Maduro:
Señora presidenta de la CSJ de Honduras, abogada Vilma Cecilia
Morales, señor presidente del Congreso Nacional don Porfirio Lobo
Sosa, señores presidentes y representantes de las CSJ, Tribunales
Supremos y Consejos de la Judicatura de Ibero América, señoras
y señores Magistrados Monseñor Luis Santos Obispos de la
Diócesis de Copan, señores miembros del Cuerpo Diplomático
y organismos internacionales representados en Honduras, señores
miembros de los órganos contralores y fiscalizadores del estado,
diputados, compañeras y compañeros de Gobierno, miembros
de la Sociedad Civil, invitados especiales, señores miembros de
los medios de comunicación.
En Primer lugar quiero
darles en nombre de todos los hondureños una calurosa bienvenida
a nuestra patria, el 21 de febrero de 1821 un abogado centroamericano
nacido en Honduras de nombre José Cecilio del Valle, refiriéndose
a la importancia del poder judicial escribía en su periódico
denominado El Amigo de la Patria, los siguiente: El establecimiento de
jueces es uno de los puntos, mas delicados en todas las sociedades políticas,
son los que deciden los derechos mas sagrados de los hombres, los que
disponen de su vida, de su honor y de su hacienda, el derecho mas precioso
de los hombres unidos en sociedad es el de ser juzgados según la
ley por jueces establecidos por la ley.
Creo que ninguno de
nosotros puede negar el reto conjunto que tenemos como sociedades, aquel
de lograr sociedades con una reducción significativa de la pobreza
especialmente aquellos de menor desarrollo, dentro de un ambiente con
credibilidad institucional que fortalezca la sostenibilidad de nuestras
democracias, con un componente fundamental de equidad en todos los quehaceres
nacionales.
Con la reducción
de la inseguridad, especialmente en casos como el de Honduras donde prácticamente
el mandato principal de mi elección hace aproximadamente dos años
y medio fue casualmente ese.
Todas estas metas:
reducción de pobreza, credibilidad institucional, desarrollo económico
con equidades, reducción de la criminalidad tienen que ver directamente
con la administración de justicia, como lo hablaba la presidenta
de la CSJ.
Es absolutamente necesario
reconocerla la interrelación de todos los actores de la sociedad
y no limitado solamente a los actores que son miembros del estado, sino
que a todos el conjunto de la sociedad civil en todos su contexto, desde
los colegios de leyes, la misma policía, la prensa y todos los
miembros de la sociedad civil, en conjunto, sin ellos seria prácticamente
imposible aspirar a lo que queremos.
Como ejemplo aquí
en Honduras para atacar el problema de la inseguridad hemos logrado una
coordinación interinstitucional histórica que para mí
ha sido la razón de lograr el éxito que en dos años
y medio hemos logrado, donde ahora más del 70 por ciento de la
población se siente significativamente mas segura.
Para lograr también
el crecimiento economito con equidad, claramente se ocupa un ambiente
de reglas del juego y administración de justicia con la probidad
que apuntaba la presidenta de la CSJ y también con la interrelación
necesaria.
En el caso mío
como presidente de la República, me siento orgullo y dichoso de
contar con una relación entre los tres poderes del Estado que considero
ejemplar, donde hemos logrado dotar al Sistema Judicial, con el concurso
del consejo del Congreso Nacional con los fondos que manda la constitución
por primera vez en la historia reciente de nuestro país, donde
nos hemos sentado en docenas de veces a lograr una coordinación
efectiva en la búsqueda de estas metas sociales.
Hemos logrado recientemente
un nuevo sistema de selección de los magistrados de la CSJ, con
independencia histórica del poder económico y político,
hemos logrado la implantación de un nuevo código penal-oral,
hemos logrado la reducción de la mora judicial.
Anteriormente en Honduras
al principio de este Gobierno, nueve de cada 10 reos en el sistema penitenciario
se encontraban sin sentencia y muchos de ellos habiendo estados encarcelados
por mas tiempo que la sentencia máxima que se les pudiera haber
impuesto, esto a cambiado también dramáticamente.
El Congreso Nacional
ha tomado pasos históricos en eliminar la inmunidad de los funcionarios
públicos, incluyéndome a mí, que soy el Presidente
y con mucho gusto acepto ese reto, para lograr también fortalecer
la credibilidad de los hondureños en sus instituciones.
Hemos reconocido como todos los hermanos Ibero Americanos que nos acompañan
que la unidad de nuestros pueblos en la búsqueda de esta implantación
de la justicia, no es solamente por la globalización, sino por
la necesidad de unirnos como pueblos relativamente pequeños, en
un mundo de países poderosos, de tal forma de así poder
juntos comandar y exigir el nivel de atención y el poder de convocatoria
que nos merecemos.
Como ejemplo centroamericano
y hablando con un presidente de Centroamérica en los últimos
26 meses nos hemos reunido 28 veces y hemos viajado por lo menos en tres
ocasiones en forma conjunta a buscar fortalecer casualmente el apoyo que
necesitamos internacional para lograr un mejor futuro para nuestros pueblos.
Los resultados han
sido palpables y claros, el reto lo afrontamos con valor, entendemos claramente
que juntos tenemos que apoyar también el cambio en la administración
de justicia a un sistema que sea pragmático que reconozca que mucho
de nuestra legislación civil, penal y mercantil adolece de diferentes
grados de obsolescencia, que tenemos que dejar atrás muchos modelos
y sustituirlos por modelos mas confiables fortalecidos con la oralidad
y la publicidad que deben de tener hoy en día todas las ramas del
quehacer judicial.
Sentimos profundo
orgullo, todos los hondureños, de contar con su presencia y nos
sentimos motivados en la búsqueda de estos objetivos, queremos
que sus deliberaciones produzcan beneficios claros para nuestros pueblos,
y los hondureños también los invitamos a que lleguen a sentir
que esta querida Honduras es su casa, bienvenidos a todos.
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