Ricardo
Maduro ha tenido una larga trayectoria empresarial que inició como
Gerente General de Xerox de Honduras. Desde 1976 se desempeña como
Director Ejecutivo de “Inversiones La Paz”, posición
desde la cual ha fundado, organizado y promovido de manera individual
y colectiva varias empresas, entre las cuales se encuentran: Aquacultivos
de Honduras; Granjas Marinas San Bernardo; Jestereo; Comercial Ultramotor;
Automundo, Fuji de Honduras; Banco de la Producción; Supermercados
Todos; Centro Comercial Multiplazas y el Hotel Camino Real Intercontinental.
La Cámara de
Comercio Hondureña-Americana, Hamcham, le otorgó el premio
como “Empresario del Año” en 1983 y Diario El Heraldo
le concedió el galardón de “Hombre del Año”
en 1991. La institución Gerentes y Empresarios Asociados de Honduras,
Gemah, le honró en 1997 con el Premio “Boris Goldstein”,
como el empresario más sobresaliente del año.
Maduro arrancó
una ascendente carrera política en 1984 durante la administración
del liberal Roberto Suazo Córdova, primer presidente democrático
de Honduras, tras una década de regímenes militares, en
las filas del entonces opositor Partido Nacional de Honduras. El empresario
rompió con la fundación del Movimiento Interno Nacionalista
Unidad y Cambio con el propósito declarado de renovar la estructura
de una formación que durante muchos años había abrazado
actitudes de la derecha reaccionaria.
La corriente de Maduro
pronto se afianzó en el Partido Nacional y postuló a uno
de los suyos, el técnico agrónomo y ex ministro Rafael Leonardo
Callejas Romero para contestar a los liberales. El empresario dirigió
las campañas presidenciales de Callejas de noviembre 1985 y noviembre
de 1989; en la primera convocatoria resultó vencedor José
Azcona Hoyo pero en la segunda Callejas se impuso a Carlos Roberto Flores
Facussé, de manera que el 27 de enero de 1990, tomó posesión
de la Presidencia de la República.
Callejas Romero retribuyó
a su eficiente colaborador nombrándole Presidente del Banco Central
de Honduras, BCH, y coordinador del Gabinete Económico. Defensor
del libre mercado y de las desregulaciones gratas al modelo neoliberal,
Maduro fue el encargado de diseñar y luego supervisar las medidas
cambiarias y fiscales.
Cuatro años
después el Partido Nacional postula a Alba Nora Gúnera de
Melgar, alcaldesa de Tegucigalpa, frente al liberal Carlos Roberto Flores
Facussé que se tomaba la revancha de su derrota en 1989.
En 1993 Maduro tuvo
que renunciar a su propósito de conquistar el mandato de diputado
nacional a petición de Callejas, que quería mantenerle al
frente del Banco Central de Honduras, BCH, aunque el Presidente no puso
impedimento a su inscripción en los comicios al Parlamento Centroamericano,
Parlacen, donde si obtuvo el escaño. Tras el cambio de gobierno
en enero de 1994, regresó a sus negocios empresariales y dentro
del Partido Nacional se desempeñó como primer vocal de su
supremo órgano; el Comité Central.
El 4 de agosto de
1999 anunció su decisión de presentarse a las primarias
del Partido Nacional. Las encuestas rápidamente le colocaron con
amplia diferencia a la cabeza de los presidenciables, reflejo de una popularidad
y una respetabilidad generales que en parte se relacionaban con la tragedia
personal que le había tocado vivir dos años atrás,
el 23 de abril de 1997 cuando su hijo Ricardo Ernesto, de 25 años,
joven y talentoso empresario encargado de los negocios de su padre en
la ciudad de San Pedro Sula, fue últimado por unos delincuentes
durante un intento de secuestro.
El país entero
se solidarizo con Maduro, el cual había implorado a los secuestradores
el respeto de la vida de su hijo, y el funeral del joven se convirtió
en una masiva manifestación de duelo e indignación populares
por el último episodio de una ola de delincuencia que, en forma
de atracos, secuestros, robos de vehículos, asaltos callejeros
y crímenes no esclarecidos, asolaban por igual a pobres y ricos.
La familia erigió
luego la fundación “Ricardo Ernesto Maduro Andréu”,
Ferema, que con el lema “Educar para vivir” se ha centrado
en apoyar y elaborar estudios sobre la situación de la enseñanza
en Honduras. Maduro padre presidió la Fundación a la memoria
de su hijo hasta que entró en la carrera presidencial. La organización
actualmente es dirigida por su hijas y goza de una amplia credibilidad
nacional e internacional.
El 24 de mayo del
2000 la plataforma de Maduro, “Arriba Honduras”, se registró
para la interna partidista de finales de año, pero en ese momento
su principal preocupación era la ofensiva que el oficialismo liberal
había iniciado con el fin de no reconocer su derecho constitucional
de aspirar a la Presidencia de la República con el argumento de
que no era un ciudadano hondureño. La cuestión acaloró
extraordinariamente el debate político y puso a prueba los cauces
de la democracia hondureña para el desenvolvimiento del juego de
partidos.
A instancias del Presidente
Flores, el 3 de noviembre del 2000 los lideres de los Partidos Liberal
y Nacional, incluido Maduro, el Partido Demócrata Cristiano de
Honduras y el Partido Innovación y Unidad -Social Democracia
firmaron un “Acuerdo Patriótico” para el establecimiento
de una Comisión Especial de juristas que dictaminara sobre la nacionalidad
del precandidato nacionalista. El 30 de noviembre dicha comisión
resolvió que Maduro poseía efectivamente la nacionalidad
hondureña por nacimiento y que por tanto cumplía con los
requisitos constitucionales para ser Presidente de la República.
Maduro delegó
en su jefe de campaña, el doctor Luis Cosenza Jiménez, el
encabezamiento de “Arriba Honduras” a la espera de que el
Tribunal Nacional de Elecciones tomara en consideración el dictamen
jurídico y le permitiera inscribirse. En las primarias nacionalistas
del 17 de diciembre Cosenza arrasó a sus tres rivales, Héctor
René Fonseca, por Patria Nueva; Elías Asfura por Avance,
y Carlos Kattan Salem por Nueva Estrella.
El 12 de marzo de
2001 la mayoría de liberales del Congreso aprobó una lectura
constitucional que validaba la aspiración a Ricardo Maduro y al
día siguiente el Tribunal Nacional de Elecciones,TNE, aceptó
la renuncia de Cosenza e inscribió a Ricardo Maduro como ganador
de las primarias nacionalistas. De inmediato la Convención Nacional
del Partido le aclamó formalmente como su candidato a la jefatura
de la nación y le eligió presidente del Comité Central.
Durante la campaña,
Maduro se destacó en su perfil de economista competente, bilingüe
y con perspectiva internacional, capaz de vender a Honduras hacia el exterior
y atraer inversiones hacia los sectores del turismo y el ensamblaje industrial,
las maquiladoras , y de atender con un conocimiento de primera mano las
necesidades del microempresario nacional.
Propuso un gobierno
que sentara las bases de una “verdadera transformación nacional”
y presentó una programa que perseguía; la participación
publica y la toma de responsabilidad por la ciudadanía como medida
para controlar el poder estatal.
Aunque ferviente partidario
de la apertura económica y del rigor financiero, Maduro señaló
que Honduras debía recibir un tratamiento asimétrico del
Fondo Monetario Internacional que recomendaba la reconversión del
sector bancario, el servicio civil y el sistema tributario, así
como una cautelosa política de salarios, en atención a su
incipiente estructura productiva, casi totalmente basada en las exportaciones
agrícolas, en especial las del banano y el café.
El candidato nacionalista
abogó por impulsar un crecimiento económico sostenible y
rebajar el déficit fiscal. En Honduras, la necesidad de aumentar
los ingresos del Estado resulta imperiosa desde el momento en que más
de un quinto del exiguo producto nacional se destina a pagar sólo
el servicio de la deuda externa, la cual asciende a más de 4 mil
millones de dólares.
Pero las cuestiones
principales del programa de Maduro fueron la corrupción y la seguridad
de las personas y los bienes, para cuyo tratamiento el empresario ofrecía
plena credibilidad por su imagen de honesto y el padecimiento en sus carnes
de los estragos de la delincuencia.
Estos temas conformaron
el eje de la campaña y ahí Maduro con su plan de “Cero
Tolerancia” con la inmunidad legal de los corruptos y la violencia,
supo contactar con un electorado para el que el principal problema del
país era, por delante de la endémica precariedad económica,
el flagelo del crimen organizado. Maduro explicó que sin resolver
el gravísimo problema de la inseguridad interna no habría
posibilidades para el desarrollo y la prosperidad.
De esta manera, el
25 de noviembre Maduro se alzó con la victoria con el 52.2% de
los votos; su contendor Rafael Pineda Ponce se quedó con el 44.2%
y los otros tres candidatos de los partidos minoritarios, apenas sumaron
el 4%. En las legislativas el Partido Nacional obtuvo 61 de los 128 diputados
de que consta el Congreso Nacional. El 27 de enero del 2002 Maduro tomó
posesión como sexto Presidente de la democracia en 1982, en una
ceremonia a la que asistieron los presidentes de Colombia, Panamá,
Costa Rica, Nicaragua, El Salvador, Guatemala y Belice.
Maduro se puso a trabajar
inmediatamente en la ejecución de su principal divisa electoral,
y a los pocos días ya hubo resultados espectaculares, contradiciendo
a los que habían sospechado demagogia en sus promesas de campaña;
el 8 de febrero la policía incautó un formidable arsenal,
incluidos lanzacohetes, que escondía una banda de secuestradores
y atracadores que operaba en coordinación con los cárteles
de la droga de México y Colombia, y que tienen su base de operaciones
en Lempira, cerca de la frontera salvadoreña. El capturado jefe
de la organización , el salvadoreño José Benedicto
Villanueva Ortiz, se le imputó un plan para asesinar a Maduro el
25 de enero , aprovechando su venida a San Pedro Sula para presenciar
la toma de posesión del nuevo alcalde.
De ahí en adelante
el gobernante puso en marcha un drástico programa de austeridad
y reducción del gasto corriente del gobierno central y paralelamente
se inició un agresivo programa para luchar contra la evasión
fiscal, que según cálculos oficiales supera los 10 mil millones
de lempiras, un tercio del Presupuesto General de la Nación.
Como parte de su proyecto
de gobierno Maduro inició también un agresivo plan de atracción
de inversiones, particularmente en el área de la maquila y en su
diez meses de gestión ha dado especial atención al rubro
del Turismo, sector que según los cálculos de la secretaría
del ramo, crecerá este año en un 20 por ciento, el más
alto en la región centroamericana.
Además el gobernante
ha logrado acaparar la atención de sus compatriotas con el proyecto
“Vivienda para la Gente”, mediante el cual se proyecta la
construcción de 30 mil soluciones habitacionales en los tres años
dos meses que le restan a su gobierno, en un promedio de diez mil viviendas
al año.
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