El
Gobierno se prepara para traducir en resultados más categóricos
la lucha contra la pobreza a través de la ejecución
de una política social reorientada y de largo plazo.
Es
una verdad meridiana que la pobreza se ha enraizado en toda
la extensión territorial de Honduras y constituye un
látigo social que azota a casi el 80 por ciento de la
población. De por sí |
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| Rocío
Tábora Viceministra del Despacho Presidencial |
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este
es un fenómeno propio de los países subdesarrollados
y un mal crónico que hasta ahora se ha enfrentado con
fórmulas de corto plazo, sin objetivos, ni enfoques precisos. |
La
problemática social, por costumbre, se ha definido como una aflicción
que debe ser abordada mediante el desarrollo de proyectos y planes de
compensación social, de manera que a los grupos poblacionales
con más carencias se les ha considerado como un sector rezagado
al que hay que atender con una simple estrategia asistencialista.
La
reingeniería social
En
la administración del Presidente Ricardo Maduro este panorama
ha cambiado sustancialmente. En principio de cuentas se ha retomado
el concepto de la política social en su significado íntegro
y se ha realizado un trabajo ininterrumpido y denodado con el fin de
reorientar la estrategia del Estado en esa materia y preparar el terreno
para su puesta en marcha en febrero.
Las
discusiones, los análisis, diagnósticos y planificación
de la política social han tenido como punto de partida el Plan
de Gobierno 2002-2006 de la administración Maduro que propone
sentar las bases que conviertan a Honduras en un país con mayor
desarrollo humano en el transcurso de los próximos 20 años.
Un
siguiente paso ha consistido en estudiar las opciones para actualizar
la Estrategia para la Reducción de la Pobreza (ERP) en los aspectos
relacionados con el marco macroeconómico, las metas e indicadores,
el financiamiento de tal iniciativa y la incorporación de temas
sobre la descentralización, el crecimiento económico,
su focalización y su articulación con la política
social.
De
acuerdo con lo previsto la aplicación práctica de la política
social en una forma descentralizada y focalizada en el marco de la ERP,
además de la coordinación de esfuerzos de las instituciones
nacionales y de la comunidad cooperante, deben conducir al desarrollo
humano y a incentivar el potencial, las oportunidades y las capacidades
de los pobres para romper el ciclo vicioso de la indigencia que azota
a las sociedades más postergadas.
Los ejes y principios de la política social
El
enfoque multidimensional de la pobreza, asi como la articulación
de una estrategia nacional de competitividad, son en consecuencia dos
aspectos derivados del nuevo concepto de la política social,
cuyos ejes centrales son el “Núcleo Estratégico”,
que comprende la educación, cultura, salud, trabajo y desarrollo
de la capacidad productiva. La “Infraestructura Social y Física”,
referida a la seguridad, ambiente, vivienda, agua y saneamiento, redes
viales y de comunicación y la “Red de Protección
Social”, que establece medidas de alivio a la pobreza.
En
síntesis toda una plataforma social basada en una visión
de largo plazo con énfasis en el combate a la pobreza, la descentralización
con la participación de todos los sectores, la transparencia
en las acciones tanto públicas como privadas, la elaboración
del presupuesto en función de las prioridades del Plan de Gobierno
y el desarrollo centrado en la persona humana.
Corrigiendo
errores en el accionar social
La
coordinación institucional constituye un punto clave para revolucionar
el concepto de política social y en lo tocante a este aspecto
se ha realizado una prolija labor encaminada a eliminar la duplicidad
de esfuerzos, el uso irracional de recursos, la dispersión de
actividades, la ineficiencia, la ambigüedad en la definición
de objetivos y las dudas en torno a la transparencia de los programas
y proyectos.
En
tal virtud se ha replanteado el área de competencia de las instituciones
involucradas en la dinámica social, en el marco de los ejes de
la política estatal en ese campo, lo cual de paso servirá
como parámetro para evaluar la gestión de los ministros
y directores de las iniciativas orientadas a lograr el desarrollo del
país.
Para
lograr un mayor impacto de las acciones sociales, se ha convenido que
la Secretaría de Agricultura y Ganadería y el PRONADERS
se encargarán de promover la oferta de recursos y orientar las
demandas de las comunidades referidas al mejoramiento sostenible de
los ingresos familiares y a la reactivación productiva.
El
Fondo Hondureño de Inversión Social (FHIS), por su parte,
tendrá a su cargo la competencia exclusiva de ejecutar obras
de infraestructura social en educación, salud, agua y saneamiento
en forma descentralizada con la participación de la empresa privada,
las municipalidades y las Organizaciones no Gubernamentales (Ong`s).
La
atención de la red terciaria, que abarca las vías vecinales,
es una tarea que le corresponderá específicamente a la
Secretaría de Obras Públicas, Transporte y Vivienda (SOPTRAVI),
en coordinación con las Ong`s, la iniciativa privada y los gobiernos
locales.
El
Ministerio de Educación, junto con el Programa Escuela Saludable,
tendrán a su cuenta la concentración del manejo de la
merienda escolar en alianza con el Programa Mundial de Alimentos.
La
política social que promueve la administración Maduro
se ha diseñado para darle vida a las Comisiones de Desarrollo
Departamental y determinar el mandato relativo a la armonía entre
esas instancias y el Gobierno central, acciones todas éstas vinculadas
con el proceso de reingeniería del Estado.
La
pobreza focalizada
Ante
el paralelismo que ha imperado en los procesos de planificación
del desarrollo y de organización comunitaria para llevar a cabo
esas metas se vuelve una urgencia focalizar la ejecución de la
estrategia contra la pobreza cuyos indicadores reflejan la necesidad
de atender los requerimientos de sobrevivencia de los pobladores de
80 municipios, donde habitan 346 mil menores de 12 años y 140
mil infantes que no superan los cinco años.
Las
condiciones de vida en todos esos lugares tienen como características
comunes un índice de desnutrición mayor al 52 por ciento,
escolaridad inferior a 1.75 grados, un analfabetismo superior al 60
por ciento, más del 55 por ciento de las casas no disponen de
agua y un porcentaje arriba del 41 por ciento carece de servicios de
saneamiento básico.
De
esta suerte las iniciativas de seguimiento a la Estrategia de Reducción
de la Pobreza estarán en sintonía con el Plan de Gobierno,
la Política Social y el PRODDEL, se perfeccionará la coordinación
interinstitucional en este terreno y se garantizará la verificación
y la transparencia en la asignación de los recursos para su financiamiento,
al tiempo que se propiciará la intervención más
activa de los jóvenes en este proceso.
La
oferta y la demanda estatal
Un
ingrediente de primera importancia que se ha adicionado a la fórmula
de la novel estrategia social del Gobierno lo constituye el llamado
“Reordenamiento de la Oferta Estatal” para satisfacer las
expectativas de la población de acceder a niveles de vida más
altos y para responder a los paradigmas del desarrollo. Esto no es otra
cosa que planificar y organizar de manera esquemática la realización
de los proyectos de corte social.
Gracias
a esto las políticas de transformación nacional estarán
incluidas en la visión de país de largo plazo y su puesta
en marcha será el producto de la concertación y de la
participación de todos los actores locales, de las alcaldías
y de las Comisiones de Desarrollo Municipal.
La
estructura social en 2003: El despegue
Se
ha destinado el 49 por ciento del Presupuesto de Ingresos de la República
(cerca de 16 mil millones de lempiras) para el sector social. Se ha
aprobado el otorgamiento de 80 millones de dólares para el Programa
“Educación para Todos” mientras que 40 millones de
dólares del Fondo Global se han concertado para su empleo en
la “Estrategia de Reducción de la Incidencia del SIDA,
la Malaria y la Tuberculosis”.
Han quedado definidos los lineamientos del Programa Unificado de la
Merienda Escolar en tanto se avanza en los planes de reestructuración
del Sistema de Salud Nacional cuyas prioridades son las de ampliar la
cobertura de esos servicios, el ofrecimiento de los paquetes básicos
de salud, la creación de un capital semilla para la atención
de emergencias en las comunidades y la edificación de tres nuevos
complejos hospitalarios.
Igualmente
se prepara las bases para la construcción de la llamada “sociedad
de la información” por medio de la puesta en operación
de los Centros de Comunicación Comunitaria.
Los
principios de la Política Social están escritos. Éste
ha sido entonces el surgimiento de la era del desarrollo humano, de
la promoción de las potencialidades de los hondureños
para vencer la pobreza a la luz de la equidad, la eficiencia y la transparencia.
Los resultados, no cabe duda, serán más positivos porque
se ha abandonado el viejo modelo asistencialista de la cuestión
social para darle un verdadero golpe de timón al subdesarrollo.