Discurso del Presidente Ricardo Maduro en su “Informe a la Nación”


Hoy cumplo tres años de haber tomado el juramento como Presidente de la República y estamos apenas a 24 días de la escogencia por parte de los hondureños de sus candidatos a la Presidencia. Un momento propicio para reflexionar sobre la situación de nuestro país.

Jure luchar contra la delincuencia. Juré luchar por terminar la impunidad, luchar contra el reinado de las maras y los secuestradores.

Prometí luchar por reactivar la economía para generar empleos

Prometí ayudar a los más pobres, darles merienda escolar a los niños y niñas de mi país.

Recibimos un país con muchos y profundos problemas y desafíos. Escogimos desde el primer día encarar difíciles, algunos decían imposibles retos, pero retos que hubiera sido trágico, hubiera sido irresponsable, no asumir.

Seguridad fue mi mandato principal. Asumí directamente esa tarea desde el primer día de mi gobierno.

Mis compatriotas no salían a las calles por miedo a ser asaltados. En los barrios y colonias violaban a sus hijas y les arrebataban sus sueldos, cobrándoles peaje para poder regresar a sus casas

Los secuestros y los robos bancarios estaban a la orden del día.

Muchos sufrimos la tragedia, acompañada de la profunda frustración e indignación de la aparente falta de voluntad de emprender frontalmente la lucha contra los delincuentes por parte del Gobierno.

Sabíamos que la delincuencia debilitaba la confianza en el gobierno, pero esta seguía aumentando

Entendíamos que el peligro constante de los secuestros ahuyentaba al turista y al inversionista, pero seguían plagiando a nuestros seres queridos y utilizando sus vidas para negociar con ellas.

Comprendíamos, trágicamente bien, que los más pobres, los menos capaces de defenderse por si mismos, eran los que mas sufrían a manos de las maras, y estas, sin ser perseguidas por parte de las autoridades, llegaron hasta prácticamente apoderarse por varias horas de la capital en una fatídica tarde de terror y violencia.

Ahora, tres años después hemos logrado, con mucho valor y entrega, un país mas seguro. Hemos pagado el costo más alto, el de vidas humanas, muchas de ciudadanos inocentes, muchas de policías y soldados que las han brindado para proteger a sus compatriotas.

Los secuestros se han reducido de 45 en el 2001, a 4 reportados en año pasado y en 3 de ellos se capturaron los secuestradores y se liberó al secuestrado.

Los asaltos de bancos bajaron de más de 60 en el 2001, a 8 reportados en el 2004.

Los robos de vehículos han bajado significativamente de 2,800 en el 2001 a 1,150 el año pasado, una reducción de 59 por ciento.

Se ha capturado a casi 2,000 líderes de maras, y las actividades delictivas de estas contra los ciudadanos han bajado, en este Gobierno, en más del 60 por ciento.

Cuando deciden retarnos como sociedad, como con los actos salvajes de Chamelecón, logramos en los 32 días desde la masacre capturar a 12 implicados.

No olvidaremos nunca el profundo dolor del ser querido perdido, de Emilio López Pineda, al ver que su hijo Emilio Josué de 10 años quedará parapléjico el resto de su vida; de Glenda Ramos de Rodríguez de 22 años de edad, que igualmente estará paralizada y con un hijo de 7 meses, Isaac Alexander. Así como el dolor de todos los heridos y los que perdieron sus vidas.

El millón de Lempiras ofrecido como recompensa y no utilizado, lo he asignado para el apoyo de las familias de las victimas.

Los asesinatos, en solo el año pasado se redujeron en 19%.

Declaro que seguiremos con las acciones y los operativos que sean necesarios para dar la seguridad a nuestros conciudadanos, y que igualmente, haremos de este año, un año de aun mayor presencia y voluntad en la lucha contra los delincuentes.

No podemos olvidar que para que haya turismo, tiene que haber seguridad. Que no habrá inversión si hay secuestros,

Que no puede prosperar la ganadería, si el abigeato es generalizado.

Pero, ante todo, que no puede haber democracia, si los ciudadanos no confían en su gobierno para proteger su vida y sus pertenencias.

Pondremos a buen uso los cambios legislativos que ha aprobado el Congreso Nacional: el endurecimiento de las penas, la extensión del periodo para poner al delincuente a las órdenes de la justicia, la extensión del periodo para inquirir, y el endurecimiento de penas.

En esto, nuevamente, quiero expresar, en nombre de todo el pueblo hondureño, el agradecimiento al Presidente del Congreso, don Porfirio Lobo, y a todos los diputados que han apoyado esta lucha.

Este año seguirá la lucha.

Construiremos celdas de máxima seguridad, e iniciaremos los pasos para la construcción de por lo menos una cárcel de máxima seguridad en el país. Los criminales de alta peligrosidad serán recluidos, como se merecen, sin comodidades, sin poder dirigir actividades delincuenciales desde sus celdas.

Seguiré, hasta el último día de mi gobierno al frente de esta lucha, como primer prioridad ante mi pueblo.

Los hondureños deben escoger bien este año, deben convertir la seguridad en su principal mandato electoral. En el próximo Gobierno, los hondureños no podemos correr el riesgo nuevamente, de abrirles las puertas, de par en par a los delincuentes.

Todos reconocemos, que la lucha constante y efectiva contra la delincuencia es condición previa para la efectiva reducción de la pobreza, y debe ser acompañada de programas sociales efectivos, de inversión para producir empleo y crecimiento económico.

Recibimos al estado con poca capacidad de atender los sectores sociales debido al desarreglo en las finanzas públicas, al alto déficit fiscal.
Las finanzas publicas las encontramos en rojo, rojo profundo, con compromisos de mas de 800 millones por encima de los gastos presupuestados -sin contar los compromisos adquiridos con el magisterio-, así como con ingresos inflados en más de 1,000 millones de Lempiras por encima de los que realmente podíamos lograr.

Y todo esto después que el pueblo había pagado un alto costo por el desorden fiscal en el curso del último período de gobierno, el impacto de un aumento del 7 por ciento al 12 por ciento en el Impuesto Sobre Ventas, el impuesto que más golpea a los pobres.

Un aumento en la tasa de más de 70 por ciento. Este Gobierno ha cumplido mi promesa de no aumentarlo, y hemos cumplido, siguiendo la tasa en el 12 por ciento.

El Fondo Monetario Internacional había suspendido el acuerdo con Honduras diciendo con esto que no éramos acreedores de la confianza internacional, y por ende, no elegibles para recibir préstamos.

En efecto nos entregaron un país sin capacidad para lograr financiamientos, sin la confianza necesaria para captar recursos para ampliar los programas sociales básicos e impulsar la reactivación económica.

Teníamos que sanear las finanzas públicas, recobrar la credibilidad e invertir en lo más necesario.

Los resultados, aun con grandes sacrificios, han sido satisfactorios.

Hemos bajado el déficit fiscal de 5.3 por ciento del PIB, a 3.5 por ciento, o sea que hemos cerrado la brecha entre ingresos y egresos en más de 3,000 millones de lempiras.

Hemos aumentado la recaudación fiscal, iniciando una lucha intensa contra la evasión fiscal que nos ha llevado al cierre temporal de más de 2,000 negocios infractores.

Por primera vez en nuestra historia se cierra una empresa, por primera vez ha existido una voluntad de penar con determinación a los infractores, y lo seguiremos haciendo.

Este año confiamos que cumpliremos con los requisitos para el inicio de la condonación de más de 1,000 millones de dólares de deuda externa, dinero que no tendrán que pagar futuras generaciones de hondureños.

Después de tanto sacrificio, y después de sentir la esperanza de la recuperación, el golpe más fuerte, la decepción mas profunda que podría sufrir el pueblo hondureño sería tener que iniciar el próximo gobierno con nuevos ajustes fiscales.

Claramente el pueblo hondureño no estará dispuesto a aceptar más ajustes fiscales debido a irresponsabilidad en las finanzas públicas por razones de politiquería o miopía política.

En este año que me queda, en este año electoral, aplicaré todos los recursos a mi disposición para lograr este objetivo de entregarle al próximo gobierno un país con finanzas públicas sanas; para que el próximo mandatario de los hondureños no tenga que iniciar su gobierno obligado a sacrificar a su pueblo para pagar las necesidades mas básicas de seguridad, educación y salud. Ayúdenme todos en este propósito.

Si el Mitch destruyó buena parte de nuestra capacidad productiva y postró a nuestra economía, la criminalidad y el desarreglo en las finanzas públicas le dieron el tiro de gracia, impidiendo que aun con la generosa ayuda internacional, se lograra la recuperación después de la reconstrucción.

La recuperación económica era urgente e impostergable. El desempleo altísimo, y la falta de crecimiento de la economía, nos condenaban a no tener crecimiento tampoco en el ingreso individual del hondureño.

La economía en el 2004 mostró una tasa de crecimiento cercana al 5%, la más alta de Centro América y una de las más altas de América Latina.

Este año de crecimiento fuerte siguió a dos años anteriores de crecimiento ascendente, lo cual hace de estos últimos tres años solo la segunda vez en 26 años que crecemos tres años seguidos a tasas ascendentes.

Superamos las metas de crecimiento en prácticamente todos los sectores importantes. Lo que es aún de mayor importancia el ingreso por persona, en estos tres años ha experimentado aumento después de 8 años anteriores de disminución.

Priorizando nuestras acciones, hemos logrado activar los pilares fundamentales del crecimiento económico, aquellos donde Honduras tiene una clara ventaja: el turismo, la agricultura, la agroindustria, y la maquila.

Empezamos a convertir en realidad la esperanza del turismo desde el mismo día de la toma de posición.

El año pasado, nuestra industria turística creció casi 20 por ciento, la mayor tasa de crecimiento en este sector en América Latina, generando más de 30 mil 500 empleos nuevos en tres años, y mas de 1,180 millones de dólares en divisas.

El mes pasado fui a Roatán a darle personalmente la bienvenida al visitante número un millón del 2004. Primera vez en nuestra historia que llegamos a esa impresionante cifra.

Este año seguiremos impulsando el Turismo con proyectos en varias regiones del país como el litoral Atlántico, las áreas garífunas, el sur de Honduras, todo el valle de Copan, nueva terminal aérea en Guanaja, y el inicio de muelle de cruceros en Tela, entre otros, para asegurar que el desarrollo sea incluyente social y geográficamente.

El turismo es ahora el tercer rubro de generación de divisas, y seguirá generando empleo y riquezas para futuras generaciones.

En el agro experimentamos también avances.

En café, Honduras ha sido el país de Centro América que mejor ha mantenido su producción durante la crisis, y ahora veremos un beneficio directo a mas de 65,000 familias rurales con el aumento de precio de este grano.

Después de dos años de crecimiento, el maíz y el fríjol sufrieron el impacto de la sequía de este año, pero logramos aumento en el arroz y sigue aumentando la palma africana con precios muy atractivos, y el año pasado nos convertimos el segundo país del mundo en exportación de tilapia fresca a Estados Unidos.

El riego, factor fundamental de nuestra estrategia para llevar beneficio al campo, se aumentó en mas de 8,000 hectáreas el año pasado, cumpliendo con 24,000 hectáreas puestas bajo riego en los tres años de Gobierno, comparadas con 1000 hectáreas instaladas en los 4 años anteriores .

No nos equivoquemos, la mejor forma de ayudar al poblador rural es mantener un sector agrícola sano.

Cuando llegamos al gobierno, la maquila había perdido 20,000 de los 120,000 empleos que había llegado a tener. En tres años hemos logrado recuperarlos y crecer aun más, habiendo aumentado 30,000 empleos nuevos a la fecha.

Nuestra maquila, ya no es maquila, ni golondrina, es industria, produciendo desde la tela hasta el producto final, firmemente arraigada en nuestro país, actualmente la segunda fuente de divisas, habiendo generado $950 millones de valor agregado y el año pasado, y estamos logrando su diversificación con industria de electrónica.

Aunque contemos con la mejor mano de obra para la maquila, la población mas amable para el turista, y los mejores productores agrícolas, no podemos avanzar sin tener energía para impulsar las fabricas, tratados de libre comercio que nos permitan vender en condiciones favorables a los mercados internacionales, carreteras para llevar los productos a los mercados, puertos eficientes y telecomunicaciones que nos permitan estar conectados al mundo.

En energía eléctrica ya empezaron a funcionar una parte importante de los 410 megavatios contratados en nuestro gobierno a precios históricamente bajos.

En pocos meses Honduras será un exportador neto de energía eléctrica, comparado a la situación que sufríamos hace tres años de escasez de generación de energía, y la que pagábamos a precios 36% de compra más altos que los contratados en nuestra Administración.

Con el apoyo del Congreso Nacional he sancionado 26 proyectos de energía renovable, para un total de 87 megavatios de energía renovable que han entrado en funcionamiento.

Siguiendo esta política podemos aspirar a que Honduras regrese a ser mayoritariamente generadora de energía con recursos renovables en 6 a 8 años.

La carretera de Puerto Cortés a Guatemala, parte del corredor logístico, será terminada en corto plazo, y ya se iniciaron los trabajos de las partes principales del soñado corredor logístico, y estaremos terminando la mayoría de este proyecto este año. Un proyecto que tendrá enormes beneficios para Honduras en el futuro cercano y el cumplimiento de un sueño de décadas.

En materia portuaria logramos la certificación de Puerto Cortés y estaremos tomando medidas adicionales para asegurar que este Puerto mantenga su posición del puerto principal del Atlántico centroamericano.

Recibimos el país hace 3 años con 550,000 teléfonos y a finales del año pasado celebramos la instalación del teléfono 1 millón, o sea prácticamente el doble de los que recibimos, significando que en tres años hemos instalado un número de teléfonos igual a los instalados en toda la historia anterior de Honduras.
Esperamos terminar este año aumentando otros 500 mil para terminar con el triple de los que recibimos al principio de Gobierno.
Este año no descansaremos sobre los logros obtenidos.

Impulsaremos la aprobación temprana del tratado de libre comercio con los EEUU.

Impulsaremos la Ley forestal para poder entregar a las próximas generaciones la base para el aprovechamiento sostenible de este recurso tan importante para nuestra nación.

Estamos conscientes que los logros económicos solo pueden ser sostenibles con ciudadanos bien educados y sanos, y con programas efectivos de apoyo social.

En educación hemos modernizado el currículum, por primera vez en 50 años. Este año escolar entregaremos por primera vez en nuestra historia, textos escolares en español y matemáticas a todos los niños de primaria.

Hace tres años mas de 700,000 niños en primaria tomaban clases sin comer. Este año completaremos nuestro programa de merienda escolar y cada uno de ellos recibirá merienda cada día de clases.

Le he solicitado al Congreso legislación para hacer permanente este programa, para asegurar que continúe mientras exista una niña que tenga de salir de su casa a la escuela sin comer.

En el sector salud se lograron abrir 162 clínicas nuevas de salud, y a pesar de la escasez de medicinas a finales de año, hubo un aumento en medicinas entregadas a los hondureños y en consultas de 22% y 28% respectivamente.

El Seguro Social hoy ha mejorado dramáticamente su atención, cobertura y equipo. En estos tres años las atenciones han aumentado un 44% y se han invertido 370 millones de lempiras en adquisición y reposición de equipo.

Ocho de cada diez hondureños que viven en su propiedad no tenían titulo de ella, y , por lo tanto, los más pobres, los que más necesitan poder defender su propiedad, hipotecarla o heredársela a sus hijos, son los mas expuestos a que se las arrebataran.

El año pasado, aprobamos la Ley del Instituto de la Propiedad. Ya se has distribuido más de 10 mil títulos en los últimos 60 días. Este año entregaremos más de 100 mil títulos nuevos a propietarios pobres, ellos serán por primera vez realmente propietarios.

Es fundamental que este año le demos una respuesta al problema de los fondos de pensiones para todos los trabajadores de Honduras, asegurando que puedan contar con un retiro digno.
Este año estaremos también enviando una ley del Sistema Complementario de Pensiones al Congreso para su discusión y aprobación, ley que asegurará que los sistemas de pensiones puedan atender las necesidades del trabajador hondureño a futuro.

La ayuda más directa que reciben nuestros ciudadanos pobres es producto de la solidaridad de los hondureños en el exterior, los humildes héroes de nuestra economía residentes mayoritariamente en EEUU.

El año pasado las remesas familiares crecieron 30 por ciento, llegando a la cifra histórica de 1,300 millones de dólares.

Estas remesas fueron enviadas por aproximadamente 600 mil personas remitentes, lo cual significa que casi la mitad de la población hondureña se ve directamente beneficiada por ellas. El beneficio directo por familia anualmente es de más de cuarenta mil lempiras.

He decidido crear la posición de Comisionado Presidencial para las Comunidades Hondureñas en el Exterior. Esta persona tendrá mi apoyo directo y personal para implantar las estrategias y programas que sirvan para apoyar efectivamente a nuestra comunidad en el exterior.

Los problemas sociales de nuestro país son enormes, pero con voluntad y solidaridad podemos hacer más de lo que nos imaginamos.

Con toda humildad permítanme poner de ejemplo al ángel de las niñas y niños como es conocida cariñosamente Aguas.

Quien hubiera pensado que en solo 2 años podíamos darles hogares a muchísimos de los niños de la calle.

Aguas no pudo estar con nosotros hoy, se encuentra en Madrid, consiguiendo más apoyo para los niños, pero sé que me acompaña en agradecerle a todas y todos los que trabajan por el bienestar de los demás, de lo más profundo de nuestro corazón, para ustedes y los amigos de la comunidad internacional que siempre nos han acompañado en este noble propósito, el agradecimiento de todo un pueblo.

Deseo recalcar la necesidad de seguir firmemente comprometidos en la lucha frontal que ha emprendido mi Gobierno contra la corrupción.

Es en este gobierno que hemos sacado las manos de las licitaciones públicas de medicamentos, compra de alimentos para la merienda escolar, telefonía y otras compras y contrataciones del estado y se las delegamos en las Naciones Unidas.

Además, contratamos a la Price Waterhouse-Coopers para auditar las compras, contrataciones del estado y proyectos. Los informes de la firma auditora internacional han sido conocidos por miembros de la sociedad civil, los países donantes y, posteriormente, por el Tribunal Superior de Cuentas.

Durante mi administración el Congreso Nacional eliminó la inmunidad de los diputados y de los funcionarios públicos, dando una muestra única en América Latina de transparencia y aplicación de la ley por igual a ciudadanos y funcionarios.

Hemos librado una lucha intensa contra el narcotráfico. En apenas un año incautamos más droga que en cinco años de administraciones anteriores.

En el curso de esta administración se ha condenado por primera vez en más de cincuenta años a un diputado del partido de gobierno por tráfico de drogas y a un diputado de un partido de oposición por delitos contra el honor de las personas.

Y recientemente se dio la primera condena por enriquecimiento ilícito de un funcionario de un gobierno anterior.

A pesar que en gobiernos anteriores quebraron 22 bancos y financieras, fue hasta en este gobierno que hemos recuperado más de 1,800 millones de lempiras de los activos de esos entes financieros, hemos requerido penalmente a mas de 80 personas, y 6 de ellas se encuentran en la cárcel, mientras tanto cuatro esperan la extradición.

Hemos presentado al congreso nacional una ley para institucionalizar el Consejo Nacional Anticorrupción como un ente autónomo y con capacidad propia de actuación frente a los funcionarios y empleados públicos.

Somos el primer gobierno que presenta trimestralmente las liquidaciones presupuestarias al Congreso Nacional.

Hemos puesto en funcionamiento un procedimiento penal oral y público que reduce notablemente la posibilidad de corrupción.

Como en otros campos, la lucha contra la corrupción no ha terminado y seguiré, firmemente comprometido con ella. Pero digno es reconocer también que mucho hemos iniciado y alcanzado en el esfuerzo para lograr su erradicación. Igualmente, esta es una lucha que requiere el concurso, la buena fe, la determinación y la voluntad íntegra de todos los ciudadanos si queremos tener éxito en la misma.

Señoras y Señores,

Como señalaba al principio, hoy nos encontramos a 24 días de las elecciones internas de los Partidos Políticos. Inmediatamente después entraremos al proceso electoral presidencial.

Es fundamental en este año político no perder de vista las necesidades prioritarias del pueblo hondureño, no permitir que el interés de grupos o de partidos esté por encima de los intereses nacionales.

No podemos caer en la trampa de poner en precario los sacrificios de tres años de todo un pueblo que ha permitido el inicio de una recuperación económica y de una disciplina fiscal que ha favorecido a los pobres.

Es ahora cuando debemos manifestar nuestra voluntad ciudadana y electoral

- Reconociendo el éxito en la lucha contra la delincuencia, pero comprometiéndonos con más voluntad y dedicación que nunca a profundizarla
- Reconociendo que ha valido la pena el sacrificio económico y fiscal pues ahora inicia realmente la recuperación y debemos mantener la ruta y, en especial, la disciplina fiscal para no descarrilarnos
- Que hemos logrado mejorar los programas sociales básicos pero falta mucho por hacer y debemos comprometernos con la Estrategia de Combate a la Pobreza
- Que la lucha contra la corrupción ha sido amplia pero nunca podemos abandonar esta compleja y difícil tarea
Compatriotas, estamos al inicio de lo que pudiera ser la etapa de recuperación social y económica más prolongada y efectiva de nuestra historia reciente.
Al concluir mis tres años de gobierno, deseo, ante todo, pronunciarme orgulloso de los logros de nuestro pueblo, orgulloso de su valentía en la lucha contra la delincuencia, de su determinación en el sacrificio, y declararlo merecedor del mejor futuro al que ahora podemos aspirar.
De nosotros depende, sumando las voluntades individuales de cada hondureño al cuidado y defensa ante todo, de los intereses de nuestra querida Honduras.

Que Dios nos bendiga a todos.

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