| Jueves
27 de febrero de 2003
El Presidente de la
República Ricardo Maduro renovó su compromiso de luchar
con todas sus fuerzas para derrotar la pobreza, la delincuencia y la corrupción
que tanto daño han causado a Honduras, en el marco de un acto especial
en el Parque la Leona que conmemoró el 101 aniversario de fundación
del Partido Nacional.
El Gobernante, quien
fue acompañado por una parte de su Gabinete de Gobierno, así
como de destacados líderes políticos de su partido, depositó
una ofrenda floral ante la estatua del general Manuel Bonilla, fundador
del Partido Nacional en 1902, hace exactamente 101 años.
En un breve discurso,
enfatizó que desde el momento que se convirtió en primer
magistrado de la Nación gobierna para todo el pueblo, sin ningún
tinte político, sin ninguna otra distinción y sin ningún
privilegio para persona alguna que tenga poder económico y político
en el país.
El gobernante hizo
una síntesis de sus principales logros en el primer año
de su administración, destacando, entre otras cosas, la reducción
en los índices de delincuencia y criminalidad, la reactivación
del agro, el aumento del empleo en la maquila y el crecimiento sostenido
del turismo.
En el área
de la impartición de la ley, destacó que “ahora se
dirige la justicia sin distinción de color político, ni
poder económico. Eso es un logro que beneficiará a todas
las futuras generaciones de hondureños y que será recordado
como un logro del Partido Nacional de Honduras”.
El Titular del Poder
Ejecutivo, asimismo, aprovechó la oportunidad para reconocer la
labor de los miembros del Congreso Nacional de la República que
dirige Porfirio Lobo Sosa, ya que como nunca antes se había hecho
se conduce al país hacia la ruta de servicio al pueblo.
“Al legislar
a favor del pueblo, en horarios de trabajo larguísimos, reuniones
interminables para escuchar a ese pueblo, han fijado un ejemplo de servicio
y quiero reiterar que estamos trabajando juntos a favor de todos los hondureños
como nunca ante se había hecho”, anotó.
Finalmente, dijo
que se han fijado las bases para un mejor futuro para todos los hondureños,
con instituciones creíbles, pero ante todo con un sistema educativo
en donde los niños y las niñas de todos los sectores pueden
aspirar a tener una educación de habilidades, de valores y principios.
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