El
criterio fue externado por el mandatario en una conferencia de prensa
que ofreció en Casa Presidencial, junto a los integrantes del grupo
de negociadores por parte de Honduras, para dar a conocer los beneficios
que para el país y el área traerá la firma de dicho
acuerdo comercial.
En la rueda de prensa
participó el jefe de la comisión negociadora del TLC, Melvin
Redondo; el secretario de Industria y Comercio, Norman García;
el titular de la Secretaría de Agricultura y Ganadería,
SAG, Mariano Jiménez; el presidente del Consejo Hondureño
de la Empresa Privada, COHEP, Jacobo Regalado y el ministro de la Presidencia,
Luis Cosenza.
La fase de negociación
del referido acuerdo comercial culminó el pasado 17 de diciembre
en la ciudad de Washington, Estados Unidos, con la firma de un acuerdo
por parte de Guatemala, El Salvador, Nicaragua y Honduras, ya que Costa
Rica por consideraciones unilaterales prefirió no hacerlo.
Se prevé que
el tratado entrará en vigencia el 1 de enero de 2005 previa a su
ratificación en cada una de las cámaras legislativas de
los países firmantes.
“El acceso que
nosotros logramos al mercado norteamericano bajo esta negociación
es de más de 260 millones de dólares en valor de productos
actuales, sin incluir las inversiones nuevas que vendrán y la generación
de empleo por este medio”, refirió el Presidente Maduro.
“El acceso de
productos que le dimos a Estados Unidos y que actualmente están
identificados es de aproximadamente 160 millones de lempiras o sea que
hay una ventaja neta inmediata de aproximadamente 100 millones de dólares
al año”, añadió.
Manifestó que
para el país el TLC representa una etapa muy importante pues mediante
su incursión se generará la competencia.
Para el mandatario
la forma consistente, perdurable y constante de lograr productos buenos
y baratos para el consumidor, hondureño en particular y centroamericano
en general, es con la competencia, añadió.
Maduro aseguró
que el TLC se firmó bajo el principio de la asimetría productiva
y comercial que existe entre las economías centroamericanas y la
estadounidense, básicamente en lo relativo a la producción
agrícola y en especial para el maíz blanco para el cual
se acordó establecer un arancel de por vida. En la actualidad la
tasa es de 45 por ciento.
Refirió que
la protección para el pequeño productor se genera porque
es el grupo que menos capacidad de adaptación tiene “un pequeño
productor no puede utilizar el riego, la semilla mejorada, fertilizantes,
ni siquiera tiene la capacidad de almacenar su producto en el momento
de su cosecha, sino que muchas veces se lo termina entregando a un ‘coyote’
intermediario a precios muy por debajo de los precios pactados”.
Insistió en
que el tratado es favorable para Honduras y que prueba de prueba de ello
es que la exportación de azúcar se aumentará en un
70 por ciento pues se pasará de 10 mil toneladas a 17 mil toneladas.
El gobernante manifestó
que el acuerdo contempla la predominancia de un marco legal que va desde
el cumplimiento de leyes en materia de protección al medio ambiente,
respeto a los derechos laborales y transparencia en el manejo de las transacciones.
Recordó que
mediante el acuerdo habrá mayor generación de empleo y más
beneficios para los consumidores y sobre todo más exportaciones.
“Me siento realmente
satisfecho con este avance importante que hemos logrado en apertura comercial,
esta es la base de un principio que ahora tenemos que potenciar”,
expresó.
Por su parte el titular
de la SAG, Mariano Jiménez explicó que Honduras logró
un trato especial para los productos sensitivos como el arroz, la carne
de res, carne de cerdo, el pollo y los lácteos, “para estos
productos se consiguió la aplicación de períodos
de desgravación que van desde 15 a 20 años”.
Explicó que
para conseguir dichas ventajas Honduras se comprometió a hacer
los ajustes necesarios en materia de producción a fin de que los
rubros sensibles mejoren su competitividad y eficiencia, en el transcurso
de los próximos años.
Para tal efecto se
creará en los próximos tres meses programas especiales con
fondos provenientes del Banco Interamericano de Desarrollo, BID, y de
la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, USAID.
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