Maduro,
quien se comprometió a instaura una vez al año la iniciativa
de un Desayuno Presidencial con los líderes evangélicos,
asistió al evento en calidad de invitado especial con su esposa
Aguas Ocaña; el presidente del Congreso Nacional, Porfirio Lobo
Sosa y el ministro de Gobernación y Justicia.
El mandatario enfatizó
que el desarrollo de un país no depende de las riquezas con las
que cuente, sino con los valores y principios que tengan sus habitantes
por lo que es importante que los hondureños entiendan y hagan conciencia
de que el país saldrá adelante cuando sus habitantes fomenten
sus valores morales y sus principios, entre los que enumeró la
honestidad, generosidad y laboriosidad.
 |
“El problema
de Honduras, no es de riquezas, sino de principios y actitudes, insistió,
para luego ejemplificar que países con pocos recursos naturales
como Japón han logrado importantes niveles de desarrollo debido
a la actitud positiva que han asumido sus ciudadanos. |
Por otra parte señaló
que el espíritu de ayuda o sea la solidaridad, es otro de los principios
que permite una mejor vida para los semejantes.
“La felicidad más profunda y verdadera es
servir a los demás”, expresó el gobernante al recordar
que su postulación a la Presidencia de la República se produjo
después del secuestro y asesinato de su hijo Ricardo Ernesto, que
fue cuando entendió el verdadero valor de la vida.
Dijo que cuando las
personas atraviesan por malos momentos es cuando se dan cuenta de lo importante
que es compartir las dichas con los demás y dejar a un lado el
egoísmo y la envidia.
 |
El Presidente
agradeció a la comunidad evangélica nacional el apoyo
que le han brindado durante sus dos primeros años de gobierno
y les solicitó que instituyan un desayuno de acción
de gracias, cada año, para que compartan sus pensamientos e
inquietudes con los gobernantes a fin de lograr una Honduras mejor. |
En oración
pronunciada por el pastor Evelio Reyes, los religiosos imploraron a Dios
para que ilumine a las autoridades del país y en especial al Presidente
Maduro, a su esposa Aguas Ocaña y al presidente del Congreso Nacional.
Al evento, que se desarrolló en un hotel capitalino,
asistieron pastores y líderes evangélicos, cuya congregación
nacional se estima en alrededor de un millón 300 mil miembros.
ep/dip
Subir |