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A continuación el mensaje del mandatario.
Compatriotas:
Esta noche me dirijo
a ustedes para referirme a los tristes acontecimientos del centro penal
de San Pedro Sula. Recibí esta noticia en El Vaticano, minutos
después de reunirme con el Santo Padre.
Decidí regresar
de inmediato a Honduras para expresar mi pesar y consternación
a las familias y amistades de los fallecidos y lesionados y para asegurarme
de manera personal que se conduzca una investigación exhaustiva,
transparente y profunda de los hechos.
En las últimas
treinta y seis horas, he estado en contacto permanente con el Designado
Vicente Williams a quien instruí que frente a esta tragedia, las
autoridades se ocuparan en primer lugar de las personas lesionadas, así
como de los familiares y amigos de los que murieron.
El Designado Presidencial
tomó todas las medidas de orden humanitario y me mantuvo informado
constantemente.
Esta lamentable situación
debe ser investigada por la Fiscalía General de la República
y demás instancias nacionales correspondientes y ya el Fiscal General
como el Cuerpo de Bomberos han iniciado con celeridad las investigaciones
y los peritajes que el caso amerita.
Asimismo he dado instrucciones
para que todas las instancias del gobierno colaboren con las investigaciones.
De ser necesario, la Fiscalía me ha informado que podrá
solicitar la colaboración de países amigos que se han puesto
a su disposición para apoyar las investigaciones.
Es fundamental que
las autoridades competentes determinen con precisión las causas
de esta tragedia.
En tanto se hace público
su informe, he ordenado de inmediato que una Comisión de Expertos,
bajo la supervisión del Designado Presidencial Vicente Williams,
haga una evaluación de la situación de riesgo de todos los
centros penales del país y que la misma presente sus recomendaciones.
Asimismo, teniendo
en cuenta la precariedad de muchas de las instalaciones públicas,
cuyo deterioro se ha producido a través de los años y en
prevención de cualquier incidente futuro, he ordenado que una vez
concluida la evaluación de los centros penitenciarios, la misma
Comisión diagnostique el riesgo y haga las recomendaciones que
considere pertinentes sobre los edificios públicos en los cuales
se concentren cantidades importantes de personas.
Sabemos que nuestra
sociedad no está adecuadamente preparada y tiene mucho que aprender
y mucho por hacer en materia de prevención de riesgos frente a
incendios, fallas eléctricas, derrame de sustancias inflamables
o tóxicas, inundaciones, derrumbes, u otros accidentes y fenómenos
naturales. sin embargo, debemos aprender de la experiencia, por lo que,
en esta ocasión hago un vehemente llamado a la ciudadanía,
y en especial a los sectores productivos, para que todos colaboremos en
evitar que la falta de prevención de riesgos cobre nuevas vidas.
Es necesario que estimulemos
una cultura de respeto por la vida. Tanto el sector público como
el privado debemos constituir una alianza para que escuelas, hospitales,
oficinas públicas, discotecas, salas de cine, teatros, estadios,
gimnasios, mercados y demás sitios de alta concentración
poblacional cuenten con salidas de emergencia, rutas de evacuación
y planes de contingencia frente a la eventualidad de un siniestro.
Nuestra población
en general y los empleados y funcionarios públicos y privados debemos
todos tener entrenamiento básico de cómo reaccionar frente
a acontecimientos fortuitos.
La experiencia trágica
que acabamos de vivir es un aldabonazo a la conciencia colectiva y por
ello invitaré a distintas organizaciones profesionales e instituciones,
a efecto de que podamos regular en un cuerpo legal las normas de construcción,
los estándares de seguridad que deben ser observados y las limitaciones
al uso de materiales y sustancias tóxicas o inflamables en sitios
de alta concentración de personas.
Compatriotas:
Dios permita que nuestro
país camine sin pausa hacia una sociedad más segura en todos
los aspectos que interesan a la integridad personal de cada hondureño
y extranjero que vive en nuestro país.
Este deseo por el
bienestar de nuestro pueblo, fue el que me expresó el Sumo Pontífice.
Cuando me despedí de El, me encomendó transmitir a todos
los hondureños sus deseos de paz y porque sobre todos se derramen
abundantes bendiciones.
Buenas noches.
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