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El funcionario expresó
lo anterior en referencia a la resolución de la Organización
de Países Exportadores de Petróleo, OPEP, en el sentido
de elevar la producción del hidrocarburo en dos millones de barriles
diarios, equivalentes a un 8 por ciento, con respecto a la producción
actual, adoptada hoy en Beirut, Líbano.
Cosenza señaló
que obviamente la medida tendrá una repercusión positiva
en Honduras y en el resto del mundo, particularmente en los países
pobres.
No obstante hay “que
esperar como reaccionan los precios, pero si la lógica impera los
precios tenderían a la baja”.
“Ojalá
que los precios regresen a los niveles que nos habíamos acostumbrado
anteriormente que oscilaban entre los 18 y 28 dólares”, expresó.
Agregó que
el impuesto que adquiere el Estado por la venta de los combustibles se
utiliza en la ejecución de proyectos sociales, tal y como lo establece
la Ley del Presupuesto General de la República.
Consideró que
una reducción en dicho impuesto podría generar un recorte
en estos programas lo que afectaría a la población más
necesitada.
El funcionario negó
que el gobierno pretenda incrementar el Impuesto Sobre Ventas, ISV, como
una medida para compensar la eliminación en el impuesto que se
aplica a los derivados del petróleo.
“El gobierno
no tiene en este momento ninguna intención de incrementar el Impuesto
Sobre Ventas”, insistió.
Los 11 países
miembros de la OPEP además acordaron añadir otros 500.000
barriles diarios en agosto, por lo que se reunirán nuevamente el
21 de julio para revisar su política de producción.
Con la resolución
de Beirut , el cartel internacional espera que el precio del barril del
crudo se reduzca, de 42 dólares que era el costo hasta ayer, a
22 dólares a partir de los últimos días de este mes.
El mercado internacional
registro este día una caída de 38 dólares por barril
de crudo, con lo que los productores del recurso no renovable pronostican
un significativo descenso en el valor. ep/dip
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