23
de septiembre, 2004 El presidente de la República de Honduras,
Ricardo Maduro, instó hoy a la Organización de las Naciones
Unidas a que tome el liderazgo para establecer un sistema comercial que
propicie una reducción y ayude a estabilizar los precios del petróleo.
Ante el pleno de la
Asamblea General, el mandatario hondureño aseguró que hace
falta un sistema que tome en cuenta la pobreza de los países y
que sea consciente de cómo se agudizan estas condiciones cuando
suben los precios del petróleo.
En el caso de Honduras,
citó Maduro, el aumento del último año en la factura
petrolera significó doce veces el gasto que genera darle merienda
escolar a 870.000 niños que antes asistían a clases sin
comer todos los días.
“Pocas veces
ha presenciado el mundo una transferencia tan masiva de recursos de los
países pobres importadores a los países ricos exportadores
de petróleo”, enfatizó.
Por lo mismo, agregó,
necesitamos un sistema supervisado por la ONU que asegure su buen uso.
“Pido formalmente
que las Naciones Unidas tomen el liderazgo en este tema. No exagero al
decir que pocas acciones podrían contribuir tanto como ésta
en la reducción de la pobreza”, dijo el presidente de Honduras.
Del mismo modo, exhortó
a los países desarrollados a que utilicen el petróleo como
un bien escaso, que continúen mejorando la eficiencia en su uso
y que establezcan impuestos que reflejen su verdadero costo.
Maduro también
se pronunció por lograr que Centroamérica sea una zona de
paz y propuso una reducción de armas de guerra en la región,
proceso para el que solicitó el apoyo de la comunidad internacional
y de la ONU con la intención de canjear armas por fondos para la
reducción de la pobreza.
Mensaje
del Presidente Ricardo Maduro ante la 59 Asamblea General de la Organización
de Naciones Unidas, ONU
Señor Presidente
Señor Secretario General
Excelencias, miembros de delegaciones
Por segunda vez tengo la especial
oportunidad de comparecer ante la casa común de las naciones del
orbe.
De todos es sabido que vivimos
años de grandes riesgos y problemas, pero igualmente de grandes
oportunidades.
Permítanme en esta ocasión
referirme a dos retos que a mi juicio son los más importantes,
la inseguridad y la pobreza.
En primer lugar debo referirme
al tema de la inseguridad, considero que debe ser evidente para todos
que la perdurabilidad de nuestro sistema democrático y la reducción
de la pobreza requiere que aseguremos la seguridad de todos nuestros ciudadanos.
Mi gobierno está comprometido
con esto, la seguridad de mis compatriotas es mi primera prioridad.
Estoy comprometido con el respeto
a los derechos humanos y dentro de esa concepción estoy más
comprometido aún con la protección de la seguridad de los
ciudadanos honestos y laboriosos.
Si todos velamos por la seguridad
y la reducción de la pobreza de nuestros ciudadanos, estaremos
al mismo tiempo luchando contra los terroristas, estaremos también
ganando la batalla contra quienes se aprovechan de las bondades de la
democracia para destruirla por medio del terror.
La lucha contra el terrorismo
comienza con la lucha contra el crimen y la delincuencia en nuestros países,
nosotros estamos empeñados en esta batalla y sabemos que no estamos
solos en ella, es en efecto un reto universal, sabemos que solo juntos
podremos enfrentarlo. El crimen, la delincuencia y el terrorismo en efecto
ya se han globalizado, nuestras acciones por lo tanto deben igualmente
pasar de la cooperación internacional.
El crimen organizado adopta
muchas formas y semblanzas, sin embargo pocas son tan degradantes como
el narcotráfico, pocas crean tanta corrupción, destruyen
la esencia de nuestras sociedades y nuestros valores como el narcotráfico.
Mi país está
en la ruta y el trasiego de la droga, estamos ubicados enmedio del corredor
que une a los productores y a los consumidores, somos víctimas
de la codicia de los productores y del apetito enfermizo de los consumidores.
En estos últimos 18 meses en Honduras hemos incautado más
droga que en los nueve años anteriores sumados, pero claramente
todavía no es suficiente, la lucha contra el crimen organizado,
contra el narcotráfico, es para nosotros solos, prácticamente
imposible, debemos enfrentarla juntos los gobiernos de los países
donde se produce, los países que son usados para el trasiego y
también los países donde se consume.
Solos los países pobres
tenemos muy pocas posibilidades de éxito, solos tendríamos
sin duda que desviar recursos requeridos en la lucha contra la pobreza
y mandarlos a la lucha contra el narcotráfico y contra el crimen
organizado, necesitamos un apoyo más decidido, directo y cuantioso,
para lograr encarar este reto tan enorme.
A los países ricos les
digo, trabajemos juntos para hacerle frente a este flagelo de nuestros
tiempos.
La seguridad también
implica el imperio del estado de derecho y en esto hemos venido trabajando
hace casi tres años. Hemos luchado contra la corrupción
cerrando negocios que evaden el fisco, eliminando la inmunidad de funcionarios
públicos y fomentando el uso responsable de los recursos del Estado.
Mucho hemos hecho pero reconocemos también que muchísimo
resta por hacer.
Recientemente hemos aprobado
una ley de propiedad que permite, por primera vez en nuestra historia,
que los pobres puedan contar con títulos de propiedad. Esto parecerá
sencillo y hasta trivial para los países desarrollados, pero en
nuestro continente los pobres no han contado en general, con estos títulos
tan valiosos.
84 de cada cien hondureños
no tienen título del predio donde viven, estamos abriendo nuevos
caminos. Antes de que finalice mi gobierno esperamos que centenares de
miles de pobres, por primera vez, contaran con títulos de propiedad
inscritos.
La seguridad también
implica relaciones pacíficas con nuestros vecinos, por primera
vez en nuestra historia nuestras fronteras terrestres han sido definidas
y están en proceso final de demarcación, más importante
aún es que esto ha sido logrado sin derramar sangre y sin amenazas
bélicas.
Hemos recurrido a la Corte
Internacional de Justicia de La Haya y hemos acatado siempre sus sentencias,
para Honduras la solución a los conflictos limítrofes no
se logra por medio de la violencia, se logra por medios pacíficos
ante instancias internacionales.
Habiendo consolidado nuestras
fronteras terrestres, estamos ahora en el proceso de definir nuestras
fronteras marítimas, para lo cual hemos recurrido nuevamente a
la Corte Internacional de Justicia. A nuestro juicio el momento ahora
ha llegado para dar el siguiente paso, es hora de declarar a Centroamérica
una zona de paz, una zona que renuncia a la violencia para resolver sus
diferencias.
Para consolidar este proceso, con el apoyo de la Organización de
Estados Americanos, OEA, hemos ya eliminado todas las minas que años
atrás fueron plantadas en nuestra patria. Podemos ahora con orgullo
decir que somos un país totalmente libre de minas.
Para culminar este proceso
proponemos ahora la reducción de armas de guerra en toda la región.
Señor Presidente
Para darle credibilidad a este
proceso invitamos a la ONU a que nos acompañe, que certifique el
cumplimiento de cada uno de nuestros países. Igualmente invitamos
a la comunidad internacional a que nos acompañe en este proceso.
Les proponemos que el proceso de reducción sea apoyado con recursos
frescos para el combate a la pobreza, proponemos cambiar armas de guerra
por fondos para la reducción de la pobreza, apoyennos en esto.
La pobreza y más aún,
el hambre y la desnutrición son los enemigos más temibles
de nuestros sistemas democráticos, una democracia basada en estómagos
vacíos, es una democracia vacía.
Todos los estudios hechos,
incluso los preparados por las Naciones Unidas, nos dicen que hoy como
nunca la democracia formal impera en todo nuestro continente de América
Latina, sin embargo los mismos estudios nos dicen que hoy como nunca también
campea la insatisfacción con nuestros sistemas democráticos,
la pobreza mina nuestras democracias, el hambre las corroe.
Sabemos que la lucha contra
la pobreza y el hambre debe ser un esfuerzo compartido por todos, en nuestro
caso, en Honduras hemos concertado con gran participación ciudadana
una estrategia de combate a la pobreza que incorpora las metas de desarrollo
del milenio. Este es un legado que hemos afinado y perfeccionado en los
últimos dos años.
La estrategia de combate a
la pobreza de hecho constituye los propios cimientos de nuestra visión
de país y de nuestro proyecto de nación. Sin embargo nuestros
esfuerzos, solos y aislados, no serán capaces de producir los frutos
esperados por nuestra población, necesitamos el apoyo de la comunidad
internacional. La cooperación internacional no es una dádiva,
es una inversión, todos, absolutamente todos nos beneficiamos de
ella.
Nuestras pequeñas economías
son abiertas al comercio internacional y a la globalización, no
le tememos al reto y de hecho vemos enormes oportunidades para nosotros,
sin embargo no podremos superar nuestra pobreza si las reglas del comercio
internacional no son justas, creemos firmemente que los estados cerrados
solo llevan al estancamiento y al crecimiento de la pobreza. Sin embargo
tampoco es justo que mientras nosotros abrimos nuestros mercados, otros
países subsidien a sus productores.
Aplaudimos la decisión de los Estados Unidos de América
de retornar al seno de la Organización Internacional del Café,
OIC, pero al mismo tiempo pedimos que se pague mejor a los centenares
de miles de familias de nuestros pobres que cultivan el café en
las zonas rurales.
Como ejemplo hace cinco años
nuestros campesinos recibían el 40 por ciento del precio del café
servido al consumidor final, hoy en día reciben tan solo el 9 por
ciento, mientras las compañías de los países desarrollados
se quedan con la diferencia.
Invito a los presidentes y
a los jefes de Estado de los países productores de café
para que trabajemos juntos hasta lograr un mejor precio para todos nuestros
campesinos, juntos, productores y consumidores, podemos lograr que el
café no sea un trago amargo para sus productores.
Si el precio del café
puede incidir rápida y masivamente en la lucha contra la pobreza,
el precio del petróleo, cuando sube profundiza aceleradamente la
pobreza en nuestros pueblos.
En el caso de mi país,
como ejemplo, el aumento, en el último año, de la factura
petrolera representa doce veces lo que gastamos en darle merienda escolar
a 870 mil niñas y niños que antes asistían a las
clases sin comer cada día. Doce veces lo que nos tomó años
gran sacrificio lograr.
Pocas veces ha presenciado
el mundo una transferencia tan masiva de recursos, de los países
pobres importadores, a los países ricos, exportadores de petróleo.
Quiero en esta instancia apelar
a la conciencia internacional, particularmente a la de los países
exportadores de petróleo para que establezcamos un sistema comercial
que propicie una reducción y que ayude a lograr la estabilidad
de los precios del petróleo, necesitamos un sistema que tome en
cuenta la pobreza de los países y de los esfuerzos que hacen para
combatirla. Un sistema que cuente con la supervisión de las Naciones
Unidas para asegurar su buen uso.
Señor Presidente
Le pido formalmente que las
Naciones Unidas tomen el liderazgo en este tema, no exagero al decir que
pocas acciones podrían contribuir tanto como esta, a la reducción
de la pobreza.
Igualmente quiero apelar a
los países desarrollados a que utilicen el petróleo como
un bien escaso, que continúen mejorando la eficiencia en su uso,
que establezcan impuestos que reflejen su verdadero costo, que coordinen
medidas que permitan que la demanda no crezca exageradamente y con ello
el precio. Que usen con cuidado un recurso no renovable al que todos debemos
tener acceso.
Quiero concluir haciendo un llamado a todos para que fortalezcamos el
sistema de las Naciones Unidas, solo así lograremos el imperio
de la paz en todo el mundo. Depongamos nuestros afanes individuales en
aras de soluciones concertadas aquí en el seno de las Naciones
Unidas, el bienestar del mundo demanda que actuemos de esta manera.
Quiero agregar que apoyamos
las reformas al Consejo de Seguridad, ampliando el número de miembros
permanentes y no permanentes, lo que permitiría la participación
de países como Japón y un representante por América
Latina. Esto dará más legitimidad a las decisiones que tome
el Consejo.
Igualmente apoyamos una posición
incluyente en las Naciones Unidas para lo cual, a nuestro juicio, habría
que procurar que el pueblo chino, en Taiwan, pueda ser parte de los procesos
de las Naciones Unidas.
Señor Presidente
Como dije al inicio, vivimos
momentos difíciles pero también de grandes oportunidades.
Ofrecemos nuestra mano amiga a todo el mundo y solamente pedimos ser tratados
con equidad.
Muchas Gracias.
|