| La
entrega la efectuó a la Presidenta de la Fundación Ruth
Paz, Mary Ann de Kafatti, en el marco del acto de colocación de
la primera piedra del edificio de lo que será ese centro asistencial
que vendrá a salvar muchas vidas de pequeños que por falta
de un lugar y equipo adecuado corren el riesgo de morir a causa de quemaduras
graves.
El evento contó con
la presencia del Designado Presidencial Alberto Díaz Lobo, el ministro
de Salud Melvin Fernández y el alcalde de la ciudad Oscar Kilgore,
entre otras personalidades de la sociedad sampedrana.
Ocaña de Maduro se expresó
satisfecha por el inicio de la obra que tanto necesita el país,
ya que hasta ahora no se cuenta con un hospital completo para niños
quemados donde se pueda brindar la atención y tratamientos requeridos
por las víctimas.
"El hospital de quemados
es un proyecto en el que creo y con en el que siempre he querido colaborar.
Ahora que estoy aquí me sitúo en el lugar de Ruth Paz, dama
de nacionalidad estadounidense que realizó muchas obras benéficas
y madre de Mary Ann presidenta de la Fundación que lleva su nombre,
porque venimos de afuera con el ideal de trabajar para sacar a Honduras
adelante".
Señaló que su
Despacho colabora con la Fundación Ruth Paz desde hace más
de dos años apoyando para que se lleven a cabo las intervenciones
quirúrgicas necesarias para reconstruir los rostros de las víctimas
de quemaduras.
La esposa del Presidente Ricardo
Maduro anunció que continuará tocando puertas para lograr
la meta de ver finalizada y en operación esa unidad pediátrica
de quemados.
Sueño hecho realidad
Por su parte Mary Ann Kafatti
manifestó que está haciendo realidad el sueño de
su madre Ruth Paz, de tener un hospital en el que se pueda atender a los
menores víctimas de quemaduras.
Contó que la Fundación
que preside se ha encargado de atender los casos más delicados
de quemados que han necesitado tratamiento especializado en el extranjero.
Sin embargo los costos son
muy elevados ya que el traslado en una ambulancia aérea cuesta
entre 20 y 25 mil dólares y si se hace en vuelo comercial normal
tiene un costo aproximado a los 20 mil lempiras.
“Algunos de los menores
han muerto durante el viaje o mientras se hacían los trámites
para llevarlos fuera del país, además el sufrimiento que
les ocasiona el traslado es terrible por lo que teniendo este hospital
estamos seguros que muchos se salvarán”, apuntó.
Se requieren
25 millones de lempiras
Informó que solo para
la construcción del edificio se requieren unos 11.5 millones de
lempiras y que con el donativo de la esposa del mandatario hondureño
ya cuentan con un poco más de la mitad.
Agregó que en equipo
médico la inversión deberá ser de más de ocho
millones y medio de lempiras y para ponerlo en operación ya equipado
y con el respectivo personal se necesita por lo menos 25 millones de lempiras.
El hospital contará
con ocho cubículos de cuidados intensivos, 14 camas, dos quirófanos
y unidades de rehabilitación tanto física como mental. El
área de construcción es de mil 300 metros cuadrados y estará
ubicado en los predios del hospital Leonardo Martínez.
Se atenderá a niños
con quemaduras de primero y segundo grado y se espera que en el futuro
se pueda atender también a los que han sufrido quemaduras de tercer
grado.
El alcalde sampedrano Óscar Kilgore, entregó un aporte de
100 mil lempiras para la estructura del centro asistencial y expresó
que una vez más San Pedro Sula es capaz de construir su propio
futuro y de ratificar que tiene dos tipos de ciudadanos, los que hacen
obras y los que ayudan a construirlas.
Además de la ayuda económica, la alcaldía contribuirá
con maquinaria y materiales de construcción.
El ministro de Salud Merlin Fernández, manifestó que a la
semana ingresan al Hospital Mario Catarino Rivas, entre tres y cuatro
niños con quemaduras, mientras en el hospital Escuela de Tegucigalpa,
el año pasado hubo 300 niños quemados.
Según cifras de la fundación Ruth Paz, cada año el
hospital Mario Rivas atiende 152 pacientes con quemaduras. El 50 por ciento
son niños.
Fernández señaló
que en la mayoría de los se trata de infantes que provienen de
hogares de bajos recursos, quienes en un 60 por ciento sufren las llagas
por la caída de líquidos y el otro 30 por ciento por contacto
directo con el fuego.
Actualmente la institución
filantrópica recibe el apoyo de hospitales estadounidenses como
el Shriners para niños de Boston, Massachusets, que los respalda
con brigadas médicas para cirugías reconstructivas y aplicación
de tratamientos.
La fundación lleva ese nombre en honor a la señora Ruth
Paz, de nacionalidad estadounidense, quien ayudó a centenares de
personas en el país y siempre soñó con tener un hospital
infantil para quemados, lo cual hoy comienza a hacerse realidad. mc/dip
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