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donativo se llevó a cabo en la casa de la Pareja Presidencial,
en Tegucigalpa, donde los adultos mayores fueron atendidos personalmente
por la esposa del mandatario hondureño, quien también les
brindó una merienda.
Los ancianos proceden
de diferentes partes del país y de algunos centros de adultos mayores,
especialmente de la capital y sus alrededores. Ella, compartió
buena parte de la tarde con los viejecitos y pudo escuchar sus peticiones
de ayuda, así como sus diversas necesidades.
Ocaña de Maduro
expresó que con cierta frecuencia comparte con los ancianos a quienes
su Despacho ayuda con tratamientos médicos, medicinas, prótesis,
sillas de ruedas e intervenciones quirúrgicas, entre otros, según
los casos que se presenten.
Agregó que
a algunos les ha mandado a reparar sus viviendas y a otros les proporciona
ayuda económica permanente dependiendo la situación en que
se encuentren, asimismo ha proporcionado significativas colaboraciones
a los asilos y casas hogar de ancianos e inválidos.
“Los he traído
a mi casa para poder compartir un poco de tiempo con ellos, a la vez escuchar
sus inquietudes y así continuar ayudándoles en todo lo que
esté a mi alcance”, manifestó la señora de
Maduro.
Para Ana Mercedes
Misco, una ancianita de 80 años, que reside en Orocuina departamento
de Choluteca, hoy es un día muy especial. Hace algunos días
llegó a la capital para visitar a una de sus hermanas, ella había
mandado una carta al Despacho de la Primera Dama, solicitando ayuda y
hoy ha tenido su respuesta.
Muy emocionada manifestó
que no esperaba ser atendida por la propia Primera Dama y en su casa de
habitación.
“Nunca me imaginé
estar en la casa de un Presidente y con una señora tan linda, como
es la Primera Dama, imagínese como nos ha recibido en su casa”,
repetía.
Ana Mercedes dijo
que regresaba feliz por la ayuda y las atenciones que recibió por
parte de Aguas Ocaña, y así como ella, son centenares los
adultos mayores que han recibido y seguirán recibiendo ayuda de
la primera Dama. Mc/dip.
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