En CEFAS

Despacho de Primera Dama y Fundación ABLE rehabilitan mujeres privadas de libertad

  
Martes 31 de mayo de 2005
En el marco del programa de rehabilitación que ejecuta el Despacho de la Primera Dama en el Centro Femenino de Adaptación Social, CEFAS, en Támara, Francisco Morazán, conjuntamente con la Asociación para el Mejoramiento de Vida y Educación Internacional, ABLE, un grupo de reclusas completó esta semana su proceso de rehabilitación.


La capacitación se denominó Taller para Líderes “Florecer y Producir” y en el mismo se capacitó a 16 jóvenes que se han convertido en líderes de grupo, lo cual las convierte en personas concientes de sus actos, con responsabilidades para ellas, sus familias y la sociedad.

Según Elvira Muñoz, capacitadora y representante de ABLE para Latinoamérica, al finalizar el curso las féminas completaron el proceso de rehabilitación y ya pueden asumir responsabilidad con otras internas del mismo centro penitenciario cuando necesiten ayuda y eventualmente como facilitadoras para otros centros penitenciarios.

“Ellas están en capacidad de ofrecer el proceso de rehabilitación del cual son una prueba viviente, de que es posible transformar una actitud, un modo de vida y ser recuperadas en sus valores morales y como ciudadanas”, dijo.

Agregó que la rehabilitación de las reclusas ha sido posible gracias a la colaboración de la Primera Dama de la República Aguas Ocaña de Maduro, quien siempre creyó que la recuperación es posible.

La señora de Maduro tomó como prioridad las necesidades de las mujeres privadas de libertad, pues la gran mayoría son jefas de familia y sus hijos llegan a solicitar dinero para la comida y necesidades básicas.

La esposa del Presidente Ricardo Maduro no se limitó a solicitar ayuda a ABLE y otras organizaciones nacionales e internacionales para el proceso de rescate de las internas en el CEFAS, sino que también para capacitarlas y convertirlas en personas productivas.

En la actualidad se está llevando a cabo el “Proyecto Florecer”, que consiste en capacitar para la implementación de métodos de producción dentro de la cárcel, con un perfil de pequeña empresa, en el que participan aquellas que han pasado por los procesos de rehabilitación y que desean florecer y prosperar.

A criterio de Muñoz la labor del Despacho de la Primera Dama y de ABLE Internacional está dando sus frutos, “basta con mirar a los ojos de las lideresas y se ve a personas con una mirada limpia y transparente que han aprendido de sus errores y no desean volver a cometerlos”.

Actualmente la población de ese centro penal es de unas 210 mujeres de las cuales por lo menos 160 ya iniciaron su proceso de rehabilitación y se tiene previsto cubrir el 100 por ciento.

Se desconoce cuanto le cuesta al Estado mantener diariamente a una privada de libertad, pero se cree que es una cantidad similar a la del Estado panameño que es de 85 dólares diarios.

En cuanto a la comparación costo/beneficio de la rehabilitación, el beneficio es mucho mayor porque con ello se está parando la reincidencia y el hecho de que estas personas puedan ser reinsertadas a la sociedad y se vuelvan productivas es una gran ganancia para el Estado y la población.

Según estadísticas de ABLE del 100 por ciento de las personas que se someten al proceso de rehabilitación, el 80 por ciento queda rehabilitado y el restante 20 por ciento no responde al tratamiento.

La capacitación consta de varias etapas. A criterio de los expertos una persona cae en el delito porque tiene baja autoestima, por lo que primero se le enseña una dinámica de estudio bajo el concepto de “aprender a aprender”, que consiste en aprender de los propios errores y asumir su responsabilidad.

Ellas no son consideradas víctimas, sino que asumen su responsabilidad, son capaces de decir “yo cometí un error y por lo tanto soy capaz de cambiar”.

Luego se les enseña los preceptos que hacen que el ser humano pueda vivir feliz, qué son los valores morales y como se aplican día a día. El final del proceso es la capacitación para una comunicación efectiva y el autocontrol, explicó la experta. mc/dip

1.- Gina Patricia Gómez: 4 años de estar en CEFAS

Le doy gracias a la Primera Dama y a ABLE, por brindarnos esta capacitación. Quizá tiempo atrás cometí un error, pero ahora he rectificado y se que sí es posible rehabilitarme, querer es poder.

Cuando salga de este reclusorio me gustaría ir a trabajar a otras cárceles y poder ayudar a otras personas que están pasando por esta situación, porque no soy la misma, ahora soy una persona diferente. Gracias a este curso nos damos cuenta del error que hemos cometido.

Cuando una compañera se siente mal o tiene algún problema, siento la necesidad de saber qué le está pasando y así poder ayudarla.

2.- Mayra Raquel Cálix: 3 años de estar en CEFAS

Después de recibir estos cursos me siento muy segura de lo que hago y lo que digo. Tal vez cuando las personas me miran piensan una cosa de mi, (por los muchos tatuajes que tiene en su cuerpo), sin embargo cuando me tratan piensan diferente.


Cuando salga de la prisión seré totalmente diferente a lo que era antes. Ahora he aprendido a respetar a las autoridades, cuestión que no hacía antes, he comprendido que ningún tatuaje o grupo juvenil me hace ser mas o menos que cualquier persona. Comprendo que debo respetar y merezco respeto. Ahora recibo la visita de mi familia con mas frecuencia porque han visto mi cambio ya que antes hasta me tenían miedo. Gracias a la Primera Dama y a ABLE.

A los jóvenes:
“Lo que están viviendo no es todo, ustedes pueden vivir algo mejor, yo las entiendo, las comprendo, porque piensan que el mundo es suyo y que lo tienen en sus manos, más no saben que el mundo está en su contra, además no darán ni tres pasos cuando les puede pasar algo, ante todo el camino que les espera”.

3.-Franccesca Alvarado Hughes

Agradezco a la Primera Dama por creer en nosotras, por apoyarnos y esperamos que la próxima Primera Dama imite el ejemplo de doña Aguas y tome en cuenta esta población de mujeres. Necesitamos de estos cursos porque a través de ellos podemos rehabilitarnos y ayudar a nuestra familia, así como tener una mejor convivencia entre las internas. Es necesario que la sociedad se de cuenta que las personas que caemos en prisión, a veces somos utilizadas por otras.

A través de estos cursos me he dado cuenta que puedo tomar mis propias decisiones, que soy libre para decidir. Cuando salga de la cárcel me integraré a la sociedad, pero como una persona diferente, para ayudar a mis hijos, a mi familia y los que necesiten.

 

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