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proyecto se basa en el criterio de que el factor que individualiza a las
naciones en el contexto internacional y que da a sus hombres y mujeres
un modo de ser particular, es sin duda alguna la identificación
con sus valores y principios nacionales, forjados a lo largo de varios
siglos.
Cuando se escucha la palabra
“museo” inmediatamente se asocia este concepto a un lugar
o edificio destinado a las ciencias, en el que se exhibe objetos coleccionables,
artísticos, científicos o de otra índole, pero con
un implícito valor cultural, para mostrarlos al público
en general con un amplio sentido educativo.
Pocos saben que el significado original de este concepto se remonta a
la Antigua Grecia, donde se definió como el sitio al que asistían
los ciudadanos para adorar a sus dioses o “sintonizar” mejor
con las musas. En aquella época era privilegio de un selecto grupo
de hombres de la clase alta dedicarse a la práctica de lo creativo.
En Honduras la historia sobre estos recintos se escribe a partir de 1968
con la creación del Instituto Hondureño de Antropología
e Historia, bajo decreto número 118 del 16 de octubre de ese mismo
año, emitido por el Congreso Nacional.
Dicho decreto establece
en su artículo 5 que la institución se crea para defender,
explotar, conservar, restaurar, reparar, recuperar y acrecentar la investigación
científica de los tesoros arqueológicos, antropológicos,
históricos y artísticos de la Nación, así
como de los lugares típicos y de belleza natural.
Justamente apegado
a estos conceptos es que en Tegucigalpa nace una nueva propuesta bajo
el nombre de Museo para la Identidad Nacional promovida por el Presidente
Ricardo Maduro y la Fundación Hondureña para la Identidad
Nacional.
Una de las personas encargadas
de llevar a cabo este patriótico cometido es el destacado profesional
Carlos Ávila Molina, Secretario de la Junta Directiva de la Fundación
Hondureña para la Identidad Nacional y ex ministro de Educación,
quien se expresó satisfecho por los logros obtenidos hasta el momento.
Ávila Molina señaló
que el proyecto “servirá para publicar una historia riquísima
de la que muchas personas, nacionales y extranjeras, no tienen conocimiento,
mediante la incorporación de tecnología de primer orden
que incluso muchos museos de gran renombre en el continente americano
y europeo no tienen”.
Para garantizar el éxito de la iniciativa se recurrirá a
una variedad de mecanismos, como novedosas exposiciones permanentes y
temporales que estarán en constante dinamismo dentro de las instalaciones,
así como la difusión e intercambio de culturas y métodos
de educación, en vista de que el museo ha sido diseñado
para cumplir con los estándares de calidad en estas materias.
La galería estará ubicada entre la segunda y tercera avenida,
quinta calle del casco histórico de Tegucigalpa, en el vetusto
edificio conocido como “Palacio de los Ministerios”, que en
otros tiempos sirvió de sede de algunas secretarias de Estado.
Esta histórica construcción, edificada a finales del siglo
XIX con paredes de adobe y de una sola planta, fue levantada por tres
albañiles al mando del arquitecto Emilio Montessi, ingeniero del
Estado en aquel momento, durante el gobierno que presidía el doctor
Marco Aurelio Soto.
Su primer inquilino fue el Hospital General, hoy conocido como “San
Felipe”, que comenzó sus operaciones un domingo 1 de abril
de 1883. En la ceremonia de inauguración las instalaciones fueron
bendecidas por el párroco Yanuario Girón.
La segunda planta fue construida en 1930, durante el gobierno del Presidente
Tiburcio Carías Andino, fecha en que se convierte en el “Palacio
de los Ministerios”, en vista de que en él se instalan varias
secretarías de Estado.
En ese mismo año el
Hospital General se traslada a la instalación en que funciona actualmente
y asume el nombre de Hospital General San Felipe.
Sobre el inmueble Ávila
Molina sostuvo que “este edificio es la obra más exquisita
que tiene Honduras y el escenario ideal para este museo, por lo que no
hubo error alguno en designarlo como su sede, siguiendo la recomendación
de especialistas en materia museográfica”.
Uno de los atractivos de la remodelación será un fabuloso
techo de vidrio, dotado de lámina troquelada decorativa y un complejo
de pequeños domos transparentes que permitirán el amplio
acceso de la luz solar.
El recinto constará
de cinco salas para exposiciones permanentes que permitirán al
visitante deleitarse en su recorrido, apreciando la historia del suelo
hondureño desde su formación geológica hasta la época
actual, con ayuda de tecnología japonesa y belga.
Asimismo
una sala especial denominada “Copán Virtual”,
donde se apreciará a través de una pantalla semicircular,
la vida de la Cultura Maya en sus distintas fases, enfocada en tercera
dimensión y el resto de las salas contarán con video
y ayuda auditiva, que serán atendidas por treinta personas
altamente capacitadas en estos menesteres. |
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Molina explicó que “no será un museo abundante en
piezas, porque estas servirán como un complemento de identidad
nacional”; sin embargo el público podrá enterarse
de todos los hechos que giraron en torno a estos objetos, como su historia,
el nombre y autor de las mismas, cuando exista el dato.
La galería estará dotada de recursos de seguridad altamente
sofisticados como sistemas de alarmas, iluminadores, censores de calor
y movimiento y cámaras de video.
Se tiene previsto acondicionar
espacios para personas con limitaciones físicas e incorporar un
elevador, ya que ahora el edificio es de dos niveles, habilitar a futuro
un estacionamiento para vehículos, así como áreas
peatonales en la zona colindante al Palacio, con ventas de souvenir y
servicio de guías turísticos, entre otros.
La apertura del museo, informó Ávila Molina, está
prevista para el mes de noviembre del año en curso, una vez finalizada
la reparación y remodelación que se está llevando
a cabo al edificio que albergará tan importante atractivo turístico-cultural.
Estará abierto seis días a la semana, con un horario de
atención similar al acostumbrado en otros museos, dejando un día
para labores de mantenimiento preventivo.
El valor de la entrada, que aún no ha sido establecido, servirá
para sufragar los gastos de mantenimiento, será accesible para
el compatriota que reside dentro y fuera de Tegucigalpa y para el extranjero
residente o el turista que desee apreciar de cerca una colección
cultural de alta calidad “que no tendrá nada que envidiar
en detalles a otros del mundo”.
El aspecto técnico,
estructural y constructivo de esta obra museística está
a cargo de Ávila Molina y del arquitecto Carlos Quan, quienes cuentan
con la colaboración de la arqueóloga hondureña Carmen
Julia Fajardo, que actúa como evaluadora de las modificaciones
que se realizan al histórico edificio.
Se estima que la inversión aproximada es de 70 millones de lempiras,
en la cual el gobierno de Japón ya hizo efectiva su participación,
con un donativo de 45 millones de lempiras, que sin duda alguna fue fundamental
para echar andar este proyecto de altos quilates, que se inició
en noviembre del año pasado, puntualizó Carlos Ávila,
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