A personas desposeídas

Primera Dama y fundaciones IRC y “Cucuy” entregan viviendas
 

04 de octubre de 2005

La Primera Dama de la República Aguas Ocaña de Maduro, entregó este fin de semana 50 cajas conocidas popularmente como “chicleras” abastecidas con sus respectivos productos, similar cantidad de camas con sus colchones, coches para personas discapacitadas, una máquina para costurar y una computadora, entre otros artículos.


Catorce viviendas de un proyecto de 24, para familias de muy escasos recursos económicos, entregaron este día la Primera Dama de la República, Aguas Ocaña de Maduro, Renán Almendárez de la Fundación El Cucuy (El Cucuy Foundation) y Tim Hines de la Interamerican Restauration Corporation, (IRC).

El proyecto incluye una clínica, una iglesia y una escuela, está valorado en más de 100 mil dólares, ubicado en el municipio de Santa Ana, departamento de Francisco Morazán, a unos 30 kilómetros al sur de la capital.

La adquisición del terreno y construcción estuvo a cargo de IRC, mientras los fondos para los materiales fueron donados por Renán Almendárez, más conocido internacionalmente como “El Cucuy”, hondureño que reside en Estados Unidos desde hace más de 25 años.

El Despacho de la Primera contribuyó con la gestión de los terrenos, dinero para una parte de la construcción, así como la dotación de enseres domésticos y se encargó de buscar a las personas que vivían en extrema pobreza y tenían mayor necesidad de una vivienda.

Ocaña de Maduro manifestó que algunas de las familias escogidas vivían en la calle, están afectadas por enfermedades crónicas o sus hijos han sido intervenidos quirúrgicamente, entre otros problemas que tomó en cuenta su Despacho para proporcionarles la vivienda.

En cuanto a la ayuda de Renán Almendarez señaló que la pobreza que él pasó no fue en vano, pues eso le permitió que al estar en la cima haya podido mirar atrás y acordarse de los que en este momento están sufriendo.

Destacó la labor que también realiza a favor de los desposeídos, Tim Hines, a quien calificó como un ser humano excepcional, que lleva muchos años dedicando su vida al pueblo hondureño.

Por su parte, Renán Almendárez apuntó que aunque a veces es difícil ayudar por los obstáculos que se encuentran en el camino, al final siempre prevalece el bien sobre el mal.

Destacó la colaboración de la esposa del gobernante hondureño en ese y otros proyectos que él ha emprendido, así como de muchos extranjeros que han colaborado para que el sueño de tener una casa para los beneficiarios se haga realidad.

Lágrimas de alegría
El momento de la entrega de las viviendas fue muy emotivo y los relatos de las beneficiarias muy conmovedores.

Lilian Arias Torres con seis hijos refirió que sus pequeños dormían en un carro abandonado, pero que a pesar de su extrema pobreza su suerte no la ha abandonado, hoy recibió su casa y recientemente su hijo Franklin fue salvado de la muerte al ser sometido a una intervención quirúrgica de transplante de riñón en Cuba, por gestión y apoyo de la Primera Dama.

Mientras tanto, Lidia Marina Ramírez, llorando de alegría decía: “quiero llorar, gritar, brincar porque ya tengo mi casa, se que nadie me va a andar humillando, ni corriendo con mis hijos, nadie me va a ver mal”.

Tiene seis niños, dos de ellos estudiando en España becados por el Despacho de la Primera Dama, los menores habían sido rescatados de la calle por el Instituto Hondureño de la Niñez y la Familia, IHNFA.

Relató que el dueño del cuarto donde habitaba la había amenazado con sacarle sus pertenencias a la calle porque tenía varios meses de no pagar la renta ya que tiene tres meses de no recibir sueldo en su empleo de barrer las calles de Tegucigalpa.

Otra de las beneficiarias, Cristina Eugenia Bonilla Lagos, con frases entrecortadas por el llanto, daba gracias a Dios, a la Primera Dama y a todos aquellos que colaboraron para que ella y sus cinco hijos tuvieran una vivienda digna.

También se rindió las gracias a la alcaldesa del municipio de Santa Ana, Rosa Regina Avilez, quien en todo momento prestó su colaboración para que el proyecto se realizará y abrió las puertas de esa jurisdicción para acoger a sus nuevos vecinos.

A María del Carmen Alvarado quien donó los terrenos en la aldea El Chimbo de Santa Lucía, donde inicialmente se realizaría el Proyecto que no se llevó a cabo por oposición de algunas personas.

Fue extensivo para Ricardo Martínez de nacionalidad argentina que se encargará de pintar y decorar las viviendas y a la encargada de la clínica señora Davidson quien dona su tiempo, experiencia y esfuerzo para sanar a los más pobres. mc/dip

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