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acto hizo realidad el compromiso que ambos mandatarios asumieron
el pasado 16 de septiembre en la ciudad de Marcala, La Paz, en donde
se acordó acelerar el proceso de demarcación en las
áreas delimitadas por la CIJ en un período de 18 meses,
contados a partir del 30 de octubre del presente año.
La
fecha revistió especial importancia, ya que exactamente un
30 de octubre de 1980, hace 22 años, los representantes de
Honduras y El Salvador, bajo la mediación del extinto jurista
internacional José Bustamente i Rivero, suscribieron en Lima,
Perú, el Tratado General de Paz, que puso fin a las tensiones
y reanudó las relaciones diplomáticas entre ambos
Estados, tras la guerra de 1969.
Debido
a las adversas condiciones meteorológicas y lo accidentado
de la zona, los Presidentes no pudieron estar presentes en el lugar
escogido por la Comisión Nacional de Demarcación para
la colocación del primer hito, pero en su lugar lo hicieron,
desde horas muy tempranas de la mañana, los presidentes de
esa comisión Raúl Andino Torres, de Honduras, y Óscar
Villarán Nochez, de El Salvador.
No
obstante, Maduro y Flores develaron en el sector fronterizo de El
Poy una placa y un monumento conmemorativo de la histórica
fecha como un testimonio ante sus pueblos y la comunidad internacional
de la voluntad política de sus gobiernos de acelerar el programa
de demarcación en las zonas definidas por la CIJ, que se
mantuvo estancado en los últimos diez años.
El
primer hito o mojón que marca el inicio de la monumentación
en dichas áreas se colocó en el ex bolsón de
Cayaguanca, en la margen izquierda del río Sumpul, específicamente
entre San José de Jocotán del lado hondureño
y la comunidad de Las Pilas por la parte salvadoreña.
Simultáneamente
a éste se colocaron los monumentos extremos de dos sectores
inmediatos delimitados por el mismo tribunal internacional, localizados
en el sector de Tepanguisir, específicamente en el punto
Trifinio en la cima del Cerro Montecristo y del Cerro El Zapotal
y en el sector de Cayaguanca, de manera precisa, en la Peña
de Cayaguanca y en la confluencia de la Quebrada Chiquita u Oscura
en el río Sumpul.
La
frontera común entre ambos Estado tiene una extensión
de 374.5 kilómetros, de los cuales 232.5 fueron delimitados
por el Tratado General de Paz y 142 por el fallo de la Corte Internacional
de Justicia de la Haya. Hasta la fecha se han demarcado 195.9 kilómetros
lineales, faltando 178.6.
Hasta ahora los dos Estados únicamente habían avanzado
en el proceso demarcatorio de la frontera delimitada por el Tratado
General de Paz.
En
su discurso, Maduro destacó que este es un hecho histórico
que confirma las disposiciones jurídicas internacionales
y permite eliminar los límites a la unidad de ambos pueblos
y al progreso de Centroamérica, producto de esa misma unidad.
“Todos
los centroamericanos estamos conscientes de la necesidad de unirnos
para poder progresar: Hoy El Salvador y Honduras confirmamos bilateralmente
esa convicción”, dijo.
El
gobernante reconoció que las áreas fronterizas merecen
especial atención y particularmente destacó que el
aprovechamiento y la protección de la biodiversidad y el
ecosistema del golfo de Fonseca es una necesidad compartida de los
países ribereños en el marco de un Estatuto Jurídico
de Soberanía compartida de sus aguas.
“Me
alegra confirmarles a los pueblos de El Salvador y de Centroamérica
y del Mundo, el compromiso de mi gobierno en el proceso de demarcación
y a las acciones y medidas necesarias para lograr la unidad no sólo
de El Salvador y de Honduras, sino de toda Centroamérica”,
anotó.
Maduro, asimismo, señaló que el gobierno ha dispuesto
en su presupuesto unos 30 millones de lempiras para acelerar la
demarcación en el período acordado con su homólogo
Francisco Flores.
En relación al ex bolsón de Goascorán, por
cuya posesión El Salvador elevó recientemente un recurso
de revisión ante la CIJ, el mandatario aclaró que
esa área del territorio es parte del fallo del 11 de septiembre
de 1992 y por consiguiente será demarcado en este mismo proceso
a menos que la Corte dicte lo contrario.
Por su parte, el presidente Flores dijo que es un honor develar
junto al presidente Maduro este monumento que no solamente corresponde
al inicio de un nuevo calendario de trabajo de la Comisión
Binacional de Demarcación, sino también a una nueva
era de paz y cooperación productiva entre Honduras y El Salvador.
Señaló
que hoy más que nunca Centroamérica se encuentra frente
a la más clara oportunidad de aprovechar sus excepcionales
ventajas geográficas y asumir el reto de insertarse como
una fuerza inédita en el contexto internacional.
“La
paz es una condición para el entendimiento regional y el
entendimiento regional es una condición del desarrollo. Hoy
dándole una oportunidad a la paz, estamos dándole
una oportunidad de desarrollo de nuestros pueblos”, acotó.
Finalmente destacó que la integración es la condición
de una nueva era de amistad y prosperidad compartida para Centroamérica,
por eso hoy hondureños y salvadoreños “estamos
escribiendo una nueva historia, apostándole a la paz, a la
amistad y el entendimiento”.
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