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La petición hondureña fue presentada por el viceministro
de Relaciones Exteriores, Aníbal Quiñónez Abarca
y por el agente y coagente ante la CIJ Carlos López Contreras y
Julio Rendón Bárnica, respectivamente.
López Contreras
viajó la semana pasada al máximo tribunal de justicia del
mundo llevando consigo el documento de observaciones a la demanda de revisión
de la sentencia del 11 de septiembre de 1992 presentada por el vecino
país el pasado 10 de septiembre de 2002.
En sus observaciones
Honduras establece que la demanda salvadoreña no cumple con las
condiciones exigidas por el estatuto y el reglamento de la Corte para
admitir la revisión de una de sus sentencias.
"La Secretaría
de Relaciones Exteriores se complace en comunicar que las observaciones
escritas de la República de Honduras rebaten de modo contundente
en el marco del Estatuto y Reglamento de la Corte, todas y cada una de
las alegaciones invocadas por El Salvador en apoyo de su demanda de revisión",
señala en un comunicado la Cancillería.
La sala que estudia
el nuevo caso está constituida por el presidente de la Corte Internacional,
el francés Guilbert Guillaume, los jueces Francisco Rezek, de nacionalidad
brasileña, y Thomás Buergental, estadounidense.
También está
formada por los jueces ad hoc Santiago Torres Bernardez, de nacionalidad
española, que representará a Honduras, y el uruguayo Felipe
Paolillo, representante de El Salvador. Las autoridades hondureñas
requirieron de unos cinco meses para el estudio y la revisión de
documentos históricos y de análisis de pruebas.
Honduras cumple con
su obligación de mantener la reserva debida sobre el contenido
de sus observaciones escritas y presentadas hoy las cuales sólo
podrán ser divulgadas cuando se cumplan los plazos y condiciones
previstas en el estatuto de la Corte y en su reglamento.
En fecha próxima
la Secretaría de Relaciones Exteriores informará sobre la
convocatoria a las partes para celebrar la fase oral del procedimiento
de la demanda de revisión de la sentencia referida.
El 11 de septiembre
de 1992 la CIJ adjudicó a Honduras 302.16 kilómetros cuadrados
equivalentes a un 69 por ciento del territorio delimitado por la sentencia,
mientras que a El Salvador le fueron conferidos 139.8 kilómetros
que representan el 31 por ciento.
El Salvador alega
que Honduras desvió la desembocadura del río Goascorán
para ganar territorio a la altura de la Rompición de los Amates
conduciendo las aguas hacia las Islas Ramaditas donde desemboca actualmente.
Antes, según la tesis cuscatleca, el río caía en
el estero de la Cutú.
El territorio que
El Salvador reclama como posesión abarca unos 74 kilómetros
cuadrados y en el viven unas cinco mil familias hondureñas. EP/DIP
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comunicado de prensa
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